martes, 27 de enero de 2009

Diamantes de Sangre

FICHA TÉCNICA:
NOMBRE: Diamantes de Sangre (Blood Diamond).
DIRECTOR: Edward Zwick.
REPARTO: Leonardo DiCaprio, Jennifer Connelly, Djimon Hounsou, Michael Sheen, Arnold Bolso.
PAÍS DE PROCEDENCIA: EEUU.
AÑO: 2007.
DURACIÓN: 143 minutos.

SINOPSIS:
Tres personajes, el contrabandista Danny Archer, el pescador Solomon Vandy y la periodista Maddie Bowen, se ven envueltos en la búsqueda de un gran diamante que vale una fortuna y todos los entramados de la venta ilegal de esta valiosa materia prima de diferente manera.


INTRODUCCIÓN:

El contexto histórico en el que se desarrolla la trama del largometraje está enmarcado por el caos y la guerra civil que vivió Sierra Leona en la década de los años 90. En esa época, las luchas del gobierno y las fuerzas revolucionarias se subvencionaban con la venta ilegal de los llamados diamantes de sangre- de un color rojizo característico. Gente como el arquetipo de contrabandista que representa Danny Archer se encargan de eludir los controles que se impusieron al país en conflicto y hacerlos llegar en el anonimato de su procedencia al mercado mundial del diamante. En todo este conflicto civil en el que la explotación de los diamantes juega un papel esencial para cada uno de los dos contendientes, también se presenta el trágico resultado en la sociedad a través de los niños soldado, jóvenes arrebatados de sus familias para ser convertidos en máquinas de matar al servicio de los propósitos revolucionarios
.

EL CONTRABANDO Y SUS PROTAGONISTAS
En un impresionante despliegue de carisma interpretativa, Leonardo DiCaprio se pone en la piel de un exmercenario de Zimbabwe con su característico, ¿ah?, ¿ya? como una especie de deje de mezcolanza lingüística, es cruel y egoísta por la condición en la que le han enseñado que todo el mundo lo es. A esto se contrapone Solomon Vandy, el pescador al que todo el mundo pisotea y que continúa siendo inocente y ajeno a todo el batiburrillo de traiciones que conforma la vida del contrabandista. Djimon Hounsou tiene esa especie de expresión anonadada, honrada, no humillada pero sí sorprendida y asustada que lo hace el personaje más cercano de la película. Como si fuéramos uno más de los que no saben ni lo que está pasando y nos dejamos llevar por el instinto de supervivencia y la unión familiar. La periodista forma parte del mundo comprometido e incorrupto que bien debe de estar en algún ministerio de la vivienda (esto ya no es de la película). Sufre, grita, se desespera y ama (a DiCaprio, por supuesto), aunque esto último no lo llegue a decir. Otras víctimas de
l contrabando serían los conocidos niños soldado, arrancados de los brazos de sus familias, hijos como el de Solomon Vandy, incorporados a la maquinaria de guerra, inexpresivos y sin ningún tipo de sentimiento que no sea odio en su corazón.

EL PERIODISMO EN DIAMANTES DE SANGRE
El periodismo en el film está presentado en una corresponsal desempeñada por Maddie Bowen y la multitud de periodistas que la acompañan cubriendo la información sobre el conflicto civil. La dureza de las actividades periodísticas propia de un contexto semejante se hace patente a lo largo de gran parte de la película. Los disparos pasan cerca de los periodistas, golpean tras sus pasos, son perseguidos y en otros casos muertos. El problema de un corresponsal estriba en el riesgo que corre su integridad física en el cumplimiento de su trabajo como periodista, pero no es ésa la labor que caracteriza a un profesional de la comunicación, pues también se arriesgan los civiles y los soldados. A la hora de distinguirlos de los demás, la película recae en la relación de la labor del periodista con las preguntas. De hecho, durante una secuencia del film Archer le pregunta a Vandy si no será periodista a causa de que lo interrogara demasiado. La periodista Bowen también pregunta, toma los datos y fotografía las imágenes que va a necesitar para su trabajo, y lo hace de forma incansable y ante todo tipo de circunstancias. El paradigma del periodista.
La labor informativa entonces estaría representada por las ansias de saber, de averiguar para dar a conocer, pues no tan sólo están los hechos que se pueden ver, tocar, sentir. La realidad es que muere gente en la calle, el número de cadáveres, la cantidad de los ataques a los núcleos de población, pero también que alguien está financiando la guerra, y eso Bowen lo sabe. Se plantea entonces cuál es la labor correcta y a la que está destinado realmente un corresponsal. Ella quiere hablar de el esqueleto que mueve la situación desde la sombra, lo que verdaderamente es importante y condiciona todo lo que tiene que ver con la guerra civil. La periodista se refiere a la historia del reencuentro con su familia del pescador africano Solomon Vandy que ella mismo propicia como una exposición enternecedora más que como mucho logrará llegar a las emociones de alguno de los pocos que se pudieran sentir atraídos por una historia tantas veces repetida en tantos diferentes escenarios. Lo que es diferente es lo que atañe a la gente y, por ende, importa. La importancia forma parte de la definición de noticia.
Finalmente, Bowen escribe su reportaje, se publica en una revista “sensacionalista” según los implicados en la compra de diamantes. Su historia llega a buen puerto, se publican las oscuras labores de esos que pretenden perpetuar su poderío económico y su capacidad de control global. Pero quizá no acaben todos los casos como éste. ¿Cabría preguntarse cuántas realidades importantes esperan en el tintero a la espera de una base documental que las convierta en noticia?

ARQUETIPOS EN EL FILM
Los personajes son al fin y al cabo representaciones paradigmáticas de la realidad, al puro estilo neoclásico. El único que tiene una profundidad cambiante, supongo que a causa del efecto del sentimiento amoroso correspondido, es Archer- lo que le lanzó a la nominación a la estatuilla. Sin embargo, el film tiene una gran cantidad de estas formas planas de representación, como el malvado malo maloso y la periodista, que es buena y desprendida hasta decir basta. También están las situaciones típicamente americanas como DiCaprio corriendo entre un mar de disparos de helicóptero y metralleta, aunque son muy curiosos los climax sentimentales de la película y llegan con facilidad al público. Al menos yo mismo sentí la maravillosa vista que podría ver Archer al final de la película, y eso, amigos míos, no se consigue con la repetición de esquemas trillados. Excelente resultado, aunque quizá lo habría acortado.

miércoles, 21 de enero de 2009

La Comedia Nueva

FICHA TÉCNICA:

TÍTULO: La Comedia Nueva.

AUTOR: Leandro Fernández de Moratín.

PRIMERA REPRESENTACIÓN: 1792.

CIUDAD: Madrid.

GÉNERO: Teatro. Comedia neoclásica.


RESUMEN:

La comedia nueva o el café trata de las conversaciones que se producen en un típico café madrileño cercano a un teatro sobre temas que giran en torno a la nueva creación de una comedia “intitulada como el gran cerco de Viena”. Toda la acción trascurre en el café y va desde las cuatro a las seis de la tarde.

INTRODUCCIÓN:

Antes de pasar al análisis más meticuloso con el contenido de la obra cabe pincelar el contexto histórico en el que esta obra fue escrita. El siglo XVIII fue un siglo de las nuevas luces que perfilaban los nuevos grandes pensadores: ilustrados y amigos de la ciencia y el conocimiento. Pero la totalidad de España no eran Floridablanca, Jovellanos y Cadalso. La sociedad dieciochesca estaba sumida en la oscuridad de la ignorancia y el analfabetismo. Los más eran simples parlanchines, “pedantes erizados, locuaces, presumidos de saberlo todo”. Mucha de esta gente perdura todavía hoy en la sociedad española. Es una marca de estilo castiza aquél que habla siempre y sin saber, los enterados del pueblo y la ciudad.

En este contexto, el teatro se alzaba como el máximo medio de comunicación con el pueblo. Sin embargo, su potencial se entregaba en manos de aquellos que enredaban con sus palabras; con difíciles argumentos mil veces hilados sobre sí mismos liaban al público, le mostraban con fanfarria inimaginable, soldados y ejércitos que se alzaban estruendosos. A lo sumo se llegaba a atrapar al público en lo intrépido y acelerado de la acción y se entretenía al vulgo. Nada más.

Este teatro barroco, algo caricaturizado en La Comedia Nueva, chocaba con el ideal de una forma de entender la representación dramática mucho más sencilla, de alcance universal y fines didácticos e ilustrativos. Ésta otra sería la comedia neoclásica y en esta clave escribe Leandro Fernández de Moratín el teatro al que nos referimos.


LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN:

El autor es un ilustrado. En su obra habla incluso del Gobierno español como “un Gobierno ilustrado como el nuestro, que sabe cuánto interesan a una nación los progresos de la literatura, no dejará sin premio a cualquiera hombre de talento que sobresalga en un género tan difícil” (Don Pedro). Sus ideas contrastan fuertemente con las de los autores barrocos y eso está muy presente en la temática de la historia. El universalismo al que aspira con la literatura queda reflejado en la sencillez y la meridiana claridad del lenguaje que utiliza. Desea que llegue su mensaje al público, hilar los personajes en torno a ellos.


EL TEATRO COMO METATEATRO

Quizá lo más interesante de esta obra es la creación de teatro en el mismo teatro, un género novedoso y con muchas posibilidades argumentales. Ya Don Eleuterio en el primer acto está construyendo la tonadilla a su función: DON ELEUTERIO: “(...) Ocho o diez versos de introducción, diciendo que callen y atiendan, y chitito. Después unas cuantas coplillas del mercader que hurta, el peluquero que lleva papeles, la niña que está opilada, el cadete que se baldó en el portal; cuatro equivoquillos, etc., y luego se concluye con seguidillas de la tempestad, el canario, la pastorcilla y el arroyito. La música ya se sabe cuál ha de ser: la que se pone en todas; se añade o se quita un par de gorgoritos, y estamos al cabo de la calle”. Don Hermógenes también indica de una forma peculiar, cómo se realiza según su parecer, una comedia, y cito el momento en el que le preguntan su opinión sobre la comedia El Cerco de Viena: “DON HERMÓGENES: Sí diré; pero antes de todo conviene saber que el poema dramático admite dos géneros de fábula. Sunt autem fabulae, aliae simplices, afiae implexae. Es doctrina de Aristóteles. Pero le diré en griego para mayor claridad. Eisi de ton mython oi men aploi oi de peplegmenoi. Cai gar ai praxeis...[...] Cai gar ai praxeis on mimeseis oi...[…] ...mythoi eisin ipar ousin...

De este modo, Leandro hace teatro haciendo teatro dentro de él. Construye y destruye la voluptuosidad barroca con el fin de destacar el contraste con “La nueva comedia”. De hecho, hay un momento recogido en la introducción, en el que Don Eleuterio exclama en el segundo acto: “DON ELEUTERIO: ¡Picarones! ¿Cuándo han visto ellos comedia mejor?”. En su representación en 1792 esta frase fue aplaudida por el patio del público por lo equívoco de su referencia y la propia situación en la que se estrenó. Mucha gente quiso boicotear el teatro, tal como se habla en la misma obra de los abucheos pagados que mueven al resto de gente; un acto que destroza la obra y la aleja para siempre de los tablados donde se representa. Cabe destacar que la misma Doña Mariquita tiene miedo de que un boicot pueda echar al traste la obra de Don Eleuterio, tal como ha pasado con tantas otras. Una obra en la que ha depositado tantas esperanzas de futuro.


LA CRÍTICA DE LA SOCIEDAD

Para llevar a cabo este análisis crítico en La Comedia nueva, Leandro Fernández de Moratín usa arquetipos genéricos de proyección universal. Como ilustrado, aplica sus formas de conocimiento racional a los esquemas sociales de una forma sencilla y claramente identificable. De este modo, no existen por sí mismos Don Hermógenes, Don Pedro, Don Antonio y Don Eleuterio; pero sí sus aproximados reflejos en la realidad. Esta razón es por la cual sufrió cinco censuras tras las cuales se descubrió que no se trataba de un “libelo difamatorio”, sino “una comedia escrita con arte, capaz de producir efectos muy útiles en la reforma del teatro”.

Don Eleuterio “es el compendio de todos los malos poetas dramáticos que escribían en aquella época, y la comedia de que se le supone autor, un monstruo imaginario, compuesto de todas las extravagancias que se representaban entonces en los teatros de Madrid”. Don Hermógenes el pedante sabelotodo, además de malvado y pérfido, tan extendido en la raigambre cultural española de entonces y ahora. Éste último sería el crítico ilustrado que quiere hacer primar la razón sobre el burdo y vacío entretenimiento de la turba del vulgo. A don Antonio, aunque es un hombre ilustrado, es el arquetipo del hombre que lleva con desenfado sus días y al que no le interesan o le afectan las creaciones literarias; Doña Agustina una típica adoradora de sabios farsantes, marisabidilla; Doña Mariquita una pobre chica que busca colocarse en unos tiempos difíciles para una familia grande y hambrienta, algo muy común en la España del XVIII. Pipí sería la más clara representación del pueblo llano en una sola persona; alguien que busca entretenerse de la vida rutinaria que lleva en el café como camarero.


FINALIDAD DIDÁCTICA-MORALISTA

La presentación de los personajes, el desarrollo del argumento hasta el estreno y el fracaso estrepitoso de la comedia El cerco de Viena, conducen a la desesperación del autor de la misma, Don Eleuterio, y la de Doña Mariquita; ninguno de los dos tendrá ya de qué vivir. En ese contexto, Leandro termina la obra con la esperanza iluminada por un Don Pedro nada indiferente a los sufrimientos de quienes en su inocencia confiaron en la sinrazón de un embaucador como Don Hermógenes, no van a poder dar de comer a su familia: “DON PEDRO.- Es menester olvidar absolutamente esos devaneos; ésta es una condición precisa que exijo de usted. Yo soy rico, muy rico, y no acompaño con lágrimas estériles las desgracias de mis semejantes. La mala fortuna a que le han reducido a usted sus desvaríos necesita, más que consuelos y reflexiones, socorros efectivos y prontos. Mañana quedarán pagadas por mí todas las deudas que usted tenga”.

CONCLUSIÓN

Es una obra sutil, ingeniosa y sencilla de crítica certera a los males de nuestra sociedad, muchos de ellos aún vigentes. Hay que advertir la carencia en cuanto a la parcialidad del mismo autor respecto al asco a la pedantería, o como el llama, eruditos a la violeta, así como al teatro popular en su degeneración última, y su amor a la ciencia y la ilustración, lo cual crea un entorno algo plano en la emotividad y el desarrollo propio de la personalidad de cada uno de los personajes. Un delicioso teatro, no obstante. Hay que saber apreciar la gran habilidad de los maestros.

martes, 13 de enero de 2009

The Spirit

FICHA TÉCNICA:
-TÍTULO: The Spirit.
-DIRECTOR: Frank Miller.
-GUIÓN: Will Eisner (autor del cómic con el mismo nombre) y Frank Miller
-REPARTO: Gabriel Macht, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Eva Mendes, Paz Vega, Jaime King, Sarah Paulson.
-PAÍS DE PROCEDENCIA: Estados Unidos.
-AÑO: 2009.
-DURACIÓN: 90 minutos.


SINOPSIS:
Un héroe enmascarado llamado Spirit (Gabriel Macht) se encarga de intentar frustrar los planes de su némesis Octopus (Samuel L. Jackson), un doctor que ha conseguido la fórmula de la inmortalidad (o su apariencia), y que intenta dominar el mundo. Para ello, tiene que beber la sangre de Heracles y ser igual de poderoso e inmortal que un dios.

FRANK MILLER Y THE SPIRIT:
Frank Miller, el supuesto heredero de Tarantino que sólo ha bebido de la sangre que manaba de sus historias, pretendía desde el principio del film centrar la atención en un personaje singular. Mediante una presentación quizá demasiado osada y confusa, llegaba con una historia de amor del personaje y la ciudad, dos desconocidos solitarios que se protegían mutuamente. Con esto, Miller se desmarca de su trabajo polifacético de Sin City e intenta desarrollar una única personalidad que atraiga al público. ¿Pero quién es Spirit sino un hombre que ha escapado de la muerte y logra escapar una y otra vez? Un policía que al morir es un conejillo de indias para Octopus y su investigación sobre la vida eterna. La construcción de un espacio mental creíble no requiere de tiempo, sino de dedicación, y no logramos saber en ningún momento quién es a pesar de lo enano de su máscara, ni meternos en su piel, salvo en contadas situaciones de tranquila narración, de soliloquio que parecen como islas disonantes con el resto del color del film y lo hacen aparecer respecto al conjunto con un toque de apariencia superficial, que sobra, que no pinta absolutamente nada.

CENTRAL CITY
Después de una hora y media de película vuelve a aparecer el amor de The Spirit. El sentido y la esencia de la película parece ser la ciudad que le da vida a este personaje. La victoria, el tiempo, las mujeres, nada puede separarlo de ella. Y conviene decir quién es ella: una inmunda ciudad oscura y pestilente donde los policías mueren a diario entre sus calles y sus múltiples crímenes. Es el paradigma de la ciudad de cómic con un enamorado que dista mucho de las posibilidades fantásticas de otros muchos héroes que han saltado al cine. La inmortalidad es el único elemento que lo hace intocable del mismo modo que lo hace con su contrario Octopus.

Pero no nos equivoquemos. Tenemos que recordar que, a pesar de ser el elemento a través del que gira toda la historia, como ocurre con Sin City, su protagonismo se reduce a nada. Son dos referencias que pretenden llenar el vacío que ha dejado el sinsentido de la lucha de Spirit. Unos ganan, otros pierden, pero la ciudad perdura. ¿Y qué? Es lo que uno se pregunta cuando se baja el telón. Central City no es más que una ciudad, y ya está.


LOS ACTORES
Gabriel Match realiza un buen Spirit. Quizá algo forzado y arquetípico en todos sus gestos, igual que Jackson con Octopus, pero yo creo que es la propia intención del director, lo cual no me parece mal.

Supongo que si tuviera que hacer hincapié en algo referente a los actores sería la total falta de aprovechamiento de las increíbles estrellas que tenía a su disposición. Las mujeres son poco menos que burdas excusas. Todas ellas podrían no aparecer y nada habría cambiado. Scarlett Johansson es Silken Floss; es una chica que lleva como decoración la aparición de Octopus en pantalla. Nada más. Paz Vega es Plaster de París, una asesina o algo así que sale y desaparece en cinco minutos. Nada más. Y Eva Mendes es Sand Sareth, alguien que desarrolla su papel como perseguidora de cosas brillantes. Nada más. No me digan que no suena profundo. La única que se salvaría es la mujer del fallecido policía en el que se ha convertido Spirit.


CONCLUSIÓN:
Cada vez estoy más desencantado por la producción actual en lo referente a filmografía.
Me sorprende que se rellene tanto tiempo con nada más que dinero, y más después de ser una película que lleva en proyecto desde el año 2.004 y cuenta con actores tan conocidos. El discípulo de Tarantino recuerda más a lo irrelevante de sus películas. Fui a verla con la mayor ilusión del mundo y me encontré con algo difícil de digerir. De ver y de digerir.

viernes, 9 de enero de 2009

Buenas noches y Buena Suerte


FICHA TÉCNICA:
-TÍTULO: Buenas noches y buena suerte (Good nigth and good luck)
-DIRECTOR: George Clooney.
-GUIÓN: George Clooney y Grant Heslov.
-REPARTO: David Strathairn, George Clooney, Robert Downey Jr., Patricia Clarkson, Frank Langella, Jeff Daniela, Tate Donovan, Ray Wise, Tom McCarthy, Matt Ross, Robert Knepper.
-PAÍS DE PROCEDENCIA: Estados Unidos.
-AÑO: 2005.
-DURACIÓN: 90 minutos.

SINOPSIS:
El periodista Edward R. Murrow, un veterano presentador de radio y televisión, protagoniza desde su programa ‘See it now’ en la CBS, con la colaboración de su compañero Fred Friendly, una campaña contra las persecuciones comunistas del senador Joseph McCarthy en una etapa conocida como la ‘caza de brujas’.

INTRODUCCIÓN:
Para enmarcar la situación política y periodística en la que se sitúa la producción cinematográfica debemos de retroceder hasta los años cincuenta, unos años en los que se temía la extensión del comunismo en EEUU y el periodismo informativo en televisión estaba todavía en su fase embrionaria. Los temores venían determinados por el contexto de la guerra fría, que enfrentaba a la superpotencia estadounidense contra la emergente URSS. Esta incertidumbre inicial desencadenó lo que denominó Murrow como la etapa del terror, de persecuciones políticas a los supuestos afiliados al partido comunista; diferentes traidores y espías que servían a la potencia soviética. El terror llega a cotas insospechadas en el momento en el que supuestos sospechosos son condenados a cumplir penas sin ningún tipo de prueba y saltándose todo tipo de procedimiento legal.

LA INFORMACIÓN LLEGA A LA TELEVISIÓN:
Posiblemente, Edward Murrow ya se consagró como comunicador cuando, en un alarde de inmediatez inédita hasta entonces, emitió con honda corta desde la primera línea del frente en Europa conexiones en directo de la Segunda Guerra Mundial. El film recoge también sus primeros documentales televisivos que sirvieron posteriormente como ejemplo a seguir por el resto de producciones audiovisuales de este tipo al introducir un rostro parlante en ellos. Esta nueva forma se llevó a cabo en una televisión que todavía tanteaba sus posibilidades informativas y de qué modo. Su programa ‘Cara a cara’, que parece un espacio de entrevistas más o menos interesantes o entretenidas de mano de Edward Murrow, pasa a convertirse en ‘See it now’ (Véanlo ahora); un tiempo de repaso analítico y crítico de declaraciones o acciones controvertidas, como la explotación ilegal de inmigrantes, y un programa en el que protagonizó el histórico enfrentamiento con el senador Joseph McCarthy. En él realizaba un montaje de las imágenes grabadas entre los tramos de discurso que prueban las fuentes en las que se basaban. Un gran paso de gigante en el que se sentaron las bases de la información sobre el compromiso y la libertad de expresión, la verdad y el rigor periodístico.

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE:
En unos tiempos en los que cualquiera que se opusiera a las imparables iniciativas de limpieza ideológica del senador McCarthy era considerado comunista y corría peligro de cargar con duras consecuencias por ello, Murrow lanza su tiempo en televisión como una exposición de lo increíble de los hechos. Con los ideales democráticos puestos en jaque y los derechos de los ciudadanos vulnerados, el mismo periodista destaca que la mera exposición de las mismas declaraciones del senador y sus acusados era más que suficiente para informar de forma objetiva sobre la barbarie llevada a cabo por su tribunal. Los principios del periodismo televisivo nacían de este modo con un fin comprometido y en una situación controvertida, pero fiel a la verdad y lejos de la sombra de indiferencia ante el terror y el miedo de ser perseguido por la justicia por ello. Se desata de este modo las posibilidades que supone la libertad de expresión para los medios y sus consecuencias en la misma sociedad.

La campaña de Edward Murrow finalmente replanteó y cambió drásticamente muchas de las decisiones llevadas a cabo por el tribunal presidido por el senador republicano. De hecho, llega a oídos de la redacción de la CBS que los militares iban a llevar a McCarthy ante el senado por lo irregular de sus métodos y lo indiscriminado de sus ataques hacia todas las áreas de la sociedad estadounidense. Sin embargo, el suicidio de Don Hollenbeck, presentador de los informativos de la CBS, a causa de las múltiples acusaciones por parte de la prensa de su corte izquierdista y sesgado, es una de las manchas en el historial del canal en esta labor comprometida, que lleva a apartar el programa de Murrow a un espacio en la programación diaria de la televisión donde eran mucho más bajos los índices audiencia.

LA CRÍTICA A LA TELEVISIÓN DE EDWARD MURROW:
Al final y al principio de la película, el periodista que ha puesto tanto en juego por sacar a la luz información incómoda para aquellos que mueven los hilos del poder, ataca la posición que adoptan los medios respecto de la realidad. Frente a la opulencia social, la preocupación en lo que se refiere a temas comprometidos resulta problemática. La televisión se presenta como un recurso al entretenimiento, la evasión del público que la ve. Es una forma de atraer a todos aquellos que se sientan frente al tubo catódico y necesitan gastar su tiempo sin sobresaltos ni sorpresas. Ya dice Murrow que quizá lleve a esta situación la necesidad de la financiación de las empresas, por el miedo a que desaparezca la audiencia siempre tan preciada. Sin embargo, rectifica a aquellos que temen por sus beneficios y defiende con esperanza que la televisión puede añadir luz sobre muchos temas importantes para el futuro del país. Depende de aquellos que la controlan que la historia no acabe cogiendo al presente y demostrando la indiferencia acomodada a la que ha contribuido un opio más para el pueblo y la innovación. Un opio que sólo es un conjunto de cables y nada más, y sin embargo puede llegar a ser algo mucho más que eso.

viernes, 2 de enero de 2009

Leones por Corderos

FICHA TÉCNICA:

-TÍTULO: Leones por Corderos (Lions for Lambs).

-DIRECTOR: Robert Redford.

-GUIÓN: Matthew Michael Carnahan.

-REPARTO: Tom Cruise, Robert Redford, Meryl Streep, Derek Luke, Michael Peña, Andrew Gardfield.

-PAÍS DE PROCEDENCIA: EEUU.

-AÑO: 2007.

-DURACIÓN: 90 minutos.


SINOPSIS:

El senador Jasper Irving (Tom Cruise) concede una entrevista a la periodista Janine Roth (Meryl Streep) mientras el catedrático idealista Stephen Malley (Robert Redford) intenta hacer razonar a su alumno Todd Hayes y se está llevando a cabo una operación frustrada en Afganistán donde participan, caen heridos y finalmente muertos Ernest Rodríguez y Arian Finch, ambos alumnos de Malley.


INTRODUCCIÓN:

Para contextualizar un hecho real concreto, la película Leones por Corderos utiliza varios enfoques. Ése sería el tema de la película. El contexto o el marco de debate es la guerra de Afganistán, la respuesta a los ataques del 11 de septiembre y las implicaciones de la ocupación de dicho territorio por el ejército estadounidense; un conflicto que no desencadena únicamente acontecimientos en el mismo lugar del combate. La primera de las perspectivas vendría desarrollada por el Senador Jasper Irving, alguien que mueve los hilos de sus ambiciones políticas bajo las atentas preguntas de unos engatusados medios de comunicación representados por la periodista Janine Roth, el segundo punto de vista desarrollado en el film. Otro personaje, el profesor de Ciencias Políticas Stephen Malley, intenta hacer ver a su descarriado alumno Todd Hayes las consecuencias que acarrea la indiferencia generalizada ante la omnipotencia concedida a los dirigentes políticos, una tercera vía al campo descrito. La última de las perspectivas sería la de dos estudiantes alistados en el ejército y el desarrollo de un nuevo plan en la zona de combate de Afganistán. Después de la separación analítica de estos tipos de situaciones podemos encauzar la profundización en el aspecto que más concierne al mundo del periodismo que es el que nos ocupa.


EL PERIODISMO EN LEONES POR CORDEROS

El primer problema que plantea el director Robert Redford es el de cómo acceden los periodistas a la información exclusiva. Un senador llama a una periodista y le manifiesta el esfuerzo que quiere realizar por hacer llegar información actualizada y fiable a la prensa. Una hora cara a cara para sacar a la luz un nuevo plan que acabaría con el conflicto en Afganistán que ya llevaba seis años de duración y que conseguiría, según palabras del político, ganar la guerra y el corazón del pueblo. Cabe destacar el giro que quiere dar con esto el senador Irving a la visión sobre la situación en este país. La periodista Janine Roth tiene el proyecto de realizar una cronología sobre el terrorismo. El enfrentamiento de perspectivas se produce en el momento en el que ella pretende realizar la recogida de hechos de los últimos seis años y el senador afirma que los periodistas escogen de entre todos los hechos solo aquellos que les interesa sacar. Lo que quiere Irving es que la periodista olvide el trabajo en esa cronología en la que se reflejan errores pasados y mire al presente, al ahora, y para ello le proporciona los detalles y datos que necesita. El cuerpo político pretende que todo sea olvidado y se recupere la esperanza en el gobierno y sus nuevas iniciativas. Janine es el medio que tienen para transmitir ese mensaje al mundo, que cale en las masas de votantes ya algo confusos y desengañados por el conflicto en tierra afgana. En concreto consiste en la exclusiva sobre el nuevo plan del gobierno de impulsar una nueva estrategia militar a una escala menor y más especializada que lleve al contingente estadounidense a zonas elevadas y obtenga una posición mejor sobre el enemigo para poder derrotarlo.


Dado que en su mayoría se trata de información confidencial, el senador apela a la confianza de la periodista y los medios, al patriotismo americano que necesita de unidad ante el dolor y la tragedia de los ataques terroristas para la victoria de la nueva estrategia. Una confianza que ya se había otorgado a los dirigentes con motivo de los ataques a las torres gemelas. En este caso, la película deja entrever que, incluso la periodista que está realizando la entrevista al senador llevó a cabo una ciega transmisión de lo acertado de las pretensiones del gobierno dada la delicada situación que se vivía en el país. La duda surge cuando se plantea la posibilidad de que regresen los viejos errores presuntamente superados, cuando con la misma certeza con que se planteaban los planes, vuelvan a dar un resultado similar. La misma Janine insiste en poner en tela de juicio la credibilidad que le queda a un gobierno que tanto ha utilizado a la prensa, que ha intentado manipular o dar falsas esperanzas con apariencias difícilmente justificables dentro de un contexto tan dramático.


Durante la misma entrevista, va teniendo lugar el estrepitoso fracaso de la importante operación que presenta el senador a la periodista, incluso mueren dos soldados que eran alumnos de Stephen. De hecho, y por si fuera poco, la misma conversación entre Malley y su alumno ridiculiza la hipocresía de los políticos afianzada en su pragmatismo a causa del desconocimiento o la apatía del público. Ahí es donde se plantea el segundo problema para el periodismo: el contraste de las fuentes o la necesidad de la emisión de la exclusiva. ¿Cuándo es una noticia importante o constituye un cambio relevante en la realidad? ¿Cuándo se puede considerar una fuente lo suficientemente fiable como para no dudar de que, en este caso, la elección del gobierno es acertada? La información tiene escasa relevancia si va a ahondar en los mismos engaños, si va a ser un instrumento en manos de quienes quieren manipular la realidad. Janine se siente utilizada cuando llega el final de la película y se da cuenta de que en realidad no cumple con su trabajo escribiendo la entrevista. No habrá hechos verificables con ninguna información, puesto que ningún periodista podrá tener acceso a nada. La noticia termina por convertirse en cuestión de fe en los dictados del senador Irving, unívocamente unidos a los hechos.


Finalmente, Janine Roth no escribe el artículo. En las manos del periodista está eludir la información recibida o darle la mayor importancia. Y a pesar de que no suele depender tan sólo de una persona, asusta pensar la cantidad de datos que dependen de la filtración de los medios para llegar a la luz. Depende tan sólo de la elección de unos pocos (y también de su moralidad y de la solvencia de su información) determinar la falta de importancia, el engaño o lo innecesario de un tema para que no se sepa nada sobre él.


Éste es el análisis periodístico del film con todas las implicaciones que se desarrollan en él. Recomiendo encarecidamente la película a aquellos interesados en la desesperanza y esperanza estudiantil, la hipocresía más cruda en política desarrollada por un brillante Tom Cruise y sus trajines con el mundo periodístico de manos de Meryl Streep, así como también las razones que pueden mover a un profesor a cumplir bien su trabajo; un Robert Redford que reniega de los corderos que guían desde retaguardia a tales leones. Aquellos que cuando desde retaguardia ven estallar a uno de los suyos se les ocurre decir: 'Nos han arañado, pero nosotros hemos aprendido del error'.

domingo, 14 de diciembre de 2008

CONTACT


MICROFICHA:

DIRECTOR: Robert Zemeckis.
INTÉRPRETES: Jodie Foster, Matthew McConaughey, James Woods, John Hurt, Tom Skerrit Lowe, Angela Bassett, Helen Hunt
MÚSICA: Banda sonora original de Alan Silvestri.
IDIOMA ORIGINAL: Inglés (americano).
GUIÓN: James V. Hart, Michael Coldenberg.

FECHA DE PRESENTACIÓN: 11 de Julio de 1997 (en EEUU).
DURACIÓN: 153 minutos.

ADAPTADO DE LA NOVELA HOMÓNIMA DE CARL SAGAN.


... Y, SI SÓLO ESTAMOS NOSOTROS... Cualquiera diría que el tema "¿Estamos Solos en el Universo?" está tan gastado que nadie se acercaría a él (al menos, desde el punto de vista científico) si quisiera ganar dinero. La gente, si me preguntáis mi opinión, ya debe estar concienciada de que, probablemente, en alguna parte, tiene que haber vida, y tal vez inteligente. Que podamos contactar con ellos es, claro está, algo más peliagudo.

Sin embargo, cuando una auténtica obra de ciencia ficción expone una posibilidad plausible y bien explicada de contacto con una civilización alienígena, cuando esa obra misma es sofisticada y realista, cuando merece la pena verla tan sólo por lo bien trabajada y conseguida que está, sin dejar de ser interesante y sin perder de vista la personalidad de quienes la protagonizan... entonces podemos hablar seriamente de que estamos ante una obra maestra.

Contact es una pelicula que reúne todas esas características. Expone, desde un punto de vista científico, "cómo" podría producirse un contacto con los miembros de una civilización alienígena. Diserta, según varias opiniones filosóficas, acerca de la necesidad espiritual del ser humano, de la compatibilidad entre Ciencia y Fe y de la persecución de los sueños dorados de la Humanidad. Maravilla, como una buena película de ciencia ficción, por sus efectos especiales, sin dejar de lado en ningún momento a los personajes y a un guión definido, trabajado y fluido. La banda sonora también engancha, por cierto.

No puedo contar mucho de la película en sí, porque os la reventaría; casi todo en ella es tan extraodinario que merece la pena verse. Por otro lado, reconozco que la naturalidad con la que se aborda este tema es parte de dicho carácter extraorinario. Es cierto que la película puede parecer algo aburrida y frustrante al principio (detalle interesante, por cierto, pues cansancio y frustración es lo que muchos sienten en la piel de la atormentada Dra. Arroway, la protagonista, obsesionada en su búsqueda de vida inteligente y condenada al "ostracismo" intelectual por ello).

Como no podía ser menos, tengo que señalar a tres personas como los progenitores de esta película, mi favorita indiscutible de todos los tiempos. Robert Zemeckis, que supo atenerse al guión y a la novela original; Jodie Foster, que, sin ser bellísima, sabe representar a Ellianor Arroway mejor que nadie en mucho, mucho tiempo; y Carl Sagan, un genio para muchos, un visionario para otros, un loco para otros tantos, que se atrevió a soñar un auténtico contacto y a escribir una novela de categoría científica y casi completamente real.

Notas a pie de página, como el presidente Bill Clinton, las diferencias entre la película y la novela, la presencia de incrédulos, aprovechados y fanáticos, las relaciones internacionales... todo a la vez, todo simultáneamente, confluyen magistralmente para dotar a la película de un espíritu único y, por desgracia, irrepetible.

... ¡CUÁNTO ESPACIO DESAPROVECHADO! Esta es la película sin defectos, en mi opinión. Siempre que veo un filme, especialmente de ciencia ficción, lo comparo con este. Y mira que merece la pena.


VEREDICTO: La mejor película que recuerdo haber visto hasta hoy. Me siento emocionado, sobrecogido y esperanzado (todo a la vez) cada vez que la veo. Un problema clave: es extremadamente frustrante, si bien la frustración es una emoción habitual en el científico... además de que tal vez no sea para todos los públicos. Un punto fuerte clave: ¡Ciencia Ficción! ¡De verdad! ¡Nada de efectos especiales porque sí, nada de chorradas inexplicables! ¡Uauh! Resumen: Por el amor de Dios, ¡ES MI PELÍCULA FAVORITA! No sólo me gusta la trama, sino que es refrescante y me gusta repetirla y repetirla. Es... dulce, inspiradora, emocionante. Perfecta.



sábado, 29 de noviembre de 2008

Conjura en Madrid


Título:Conjura en Madrid.
Autor: José Calvo Poyato.
Año: 2003.
Plaza edición: BARCELONA
Colección: BEST SELLER DEBOLSILLO.
ISBN: 9788497930550


-La obra.

Hacía tiempo que no leía una novela histórica, va en contra de mis principios, sobretodo si uno de los personajes es Felipe V, primer monarca Borbón, pero como se suele decir: un enemigo es más fácil de derrotar si has tenido la paciencia de conocerlo.

Al margen de esta paranoia personal fuera de tiempo y de lugar, nos encontramos a principios del siglo XVIII, con un país mermado por la guerra de Sucesión, reconocida como una auténtica guerra mundial por algunos historiadores, aunque se tratara de una guerra continental. En este contexto, el recién llegado al trono como nuevo rey de España, nieto de Luís XIV, se encuentra con la retirada de las tropas francesas que apoyaban la causa del ejército real contra el archiduque Carlos de Austria y la angustia de una guerra con grandes aspiraciones a la derrota.

Se viven momentos realmente intrigantes y de descontrol narrados muy detalladamente por parte del autor, como una presentación de la débil personalidad de los monarcas y de una corte acostumbrada a reaccionar a destiempo, cuyo mayor problema no es solo el mantenimiento de una causa imposible, sino también una conjura de altos vuelos capaz de sacudir los cimientos de la monarquía hispánica, que pondrá de manifiesto la debilidad de la embrionaria dinastía.

Es precisamente la conjura el que elemento básico de la obra, el hilo conductor que entremezcla todos los capítulos que se desarrollan como historias paralelas y protagonizados por personajes aislados, en cada una de ellas, que finalmente acabaran por juntarse.

Este es el caso del conde de Cantillana, experimentado coronel que conoció la agonía de los tercios españoles destacados en Flandes bajo la bandera del “Hechizado” y que, al principio de la novela, se encuentra combatiendo contra los austracistas en el frente de Cataluña, donde recibirá un mensaje que le hará emprender un viaje hasta Madrid; viaje que será narrado por el autor exhaustivamente.

Otro personaje preponderante, es la princesa de Ursinos, camarera mayor de su majestad la reina Luisa Gabriela de Saboya, que tendrá un papel fundamental dentro de esta historia de ritmo intrépido, presentándose como el principal apoyo de la soberana.

Como he mencionado antes, cada uno de los capítulos es una historia aislada de una serie de personajes que acabaran por mezclarse, una estructura que mantendrá la intriga casi hasta el final, un final, que a fin de cuentas, resulta esperado.

Quizás fue lo que me decepcionó junto con la omisión de ciertas acciones contra los conjurados, que aunque no resultan imprescindibles, habrían hecho de esta novela una de las mejores y pocas que me he atrevido a leer.

-El autor, José Calvo Poyato.

Doctor en Historia, es autor de 28 libros y de un centenar de artículos dedicados fundamentalmente al estudio del tránsito del siglo XVII al XVIII, en la monarquía hispánica. Entre sus libros están 'La Guerra de Sucesión en Andalucía', 'De los Austrias a los Borbones', 'Felipe IV y el ocaso de un imperio', y 'Carlos II el hechizado y su época'

viernes, 28 de noviembre de 2008

Grandes Esperanzas




DEL PRODUCTO:

TÍTULO: Grandes Esperanzas.
EN EL IDIOMA ORIGINAL: Great Expectations.
AUTOR: Charles Dickens.
FECHAS
DE LA PRIMERA PUBLICACIÓN: de 1860 a 1861, en fascículos coleccionables; en 1861, tres tomos definitivos
DE LA EDICIÓN DE LA COLECCIÓN ACTUAL: 1998.
EDITORIAL: Primero Chapman & Hall, hoy en día Penguin, colección Penguin Classics.
TRADUCCIÓN: Ninguna (leído en Inglés).
NÚMERO DE PÁGINAS: 443.

ZOOM:
GÉNERO: Novela.
ESTILO:Memorias en primera persona.
TEMÁTICA

GENERAL: Miseria, injusticia, personalidad, arribismo, clases sociales, maltrato, infancia, juventud, prejuicios, Inglaterra victoriana, obsesiones, crítica social.
CONCRETA: Orfandad, ley y justicia en la Inglaterra victoriana, agradecimiento, prisiones, abogacía en la Inglaterra victoriana, amistad entre clases, honestidad y deseos, ilusiones, desengaños, dinero en la Inglaterra victoriana, venganzas, sensibilidad, comercio en la Inglaterra Victoriana.
CORRIENTE E INFLUENCIAS:
Realismo inglés, romanticismo.


DEL AUTOR. No creo que no sepáis nada de Charles Dickens, ¿verdad? Si no lo sabéis, salid de la cueva en la que habéis metido vuestros gustos literarios toda vuestra vida e investigad un poco. Aquí, un breve resumencito al respecto.

Charles John Huffam Dickens nació el 7 de febrero de 1812 en Porstmouth, Inglaterra, murió el 9 de junio de 1870 en su casa de Higham (Gad's Hill), en Kent, también Inglaterra, y, entre fecha y fecha, hizo cosas realmente interesantes. Por ejemplo, trabajó en un almacén de betún para ayudar a pagar las deudas de la familia cuando era un niño, trabajó en un despacho de abogados en un puesto de baja jerarquía algún tiempo después, se dedicó a escribir las sentencias del juzgado a los diecisiete años, se convirtió en periodista político en el Morning Chronicle y, eventualmente, empezó a escribir por fascículos publicados en periódicos bajo el pseudónimo de Boz, con cierto éxito. Con el tiempo, escribiría una serie muy notable de novelas y actos teatrales que se publicarían durante toda su vida y hasta hoy.

Su conocimiento de la sociedad en la que vivía y de la conducta de cuantos trataba le fueron dando un cierto prestigio como periodista, pero él se centraría más en su faceta como escritor, con un incuestionable éxito. Casado con la hija del editor del Evening Chronicle, Catherine Thompson Hogart, tuvo diez hijos; desde sus residencias en Bloomsbury y Gad's Hill, escribió durante toda su vida, tuvo amistades con actrices y personalidades, siguió publicando en periódicos, tuvo un cuervo como mascota y, diez años después de su separación, salió incólume de un accidente de tren que cercenó su carrera literaria, que casi frenó en seco tras escribir su última obra conclusa, Our Mutual Friend, y terminó con su salud. A los cincuenta y ocho años (cinco años después del accidente que, a todas vistas, le había causado un daño más profundo del meramente físico) murió en Gad's Hill.

En el Rincón de los Poetas de la Abadía de Westminster, donde algunos de los personajes más importantes de la historia inglesa descansan y son recordados, la lápida de Charles Dickens dice: "He was a sympathiser to the poor, the suffering, and the oppressed; and by his death, one of England's greatest writers is lost to the world." ("Era un amigo de los pobres, los que sufren y los oprimidos; y, a causa de su muerte, uno de los mejores escritores de Inglaterra se ha perdido para este mundo.") Sólo existe una estatua del autor, en el Parque Clark de Philadelphia (Pensilvania, EEUU), puesto que el autor pidió que no se levantara monumento alguno en su honor. Son dos detalles que explican bien la vida de este escritor, conocido por su prosa florida y maravillosamente culta, casi poética... que, en mi opinión, nunca morirá. Ya es más que un clásico, es uno de los hitos de la historia literaria de nuestra era.


DEL PRODUCTO. Great Expectations es un libro de Dickens. Dicho esto, podemos esperarnos muchas cosas: un niño, mucha injusticia, el incoherente mundo inglés del siglo diecinueve, la terrible pobreza, la suciedad y brillantez de Londres, la capital del mundo, el maltrato, los golpes de suerte fortuitos... la literatura de Dickens se mueve en historias con leit motivs claves y algo zumbones que, sin embargo, dan a la obra un sello incuestionable. Está escrito (no es una novedad) en forma de autobiografía (y, de hecho, contiene ciertos elementos autobiográficos, como tantas otras cosas, del autor); en ocasiones, es tan fácil sentirse identificado con el torturado protagonista que te deprime, el librito de marras. En fin. Gajes de leer la obra de un genio como Charles.

En el libro, que versa sobre el mundo que padece y sufre el pequeño Philip Pirrip desde su tierna infancia, en compañía de una hermana tiránica y su noble y cariñoso marido, Joe Gargery, hasta su temprana madurez, mediada por momentos de extrema miseria, moral y económica, y por súbitos golpes de suerte. Obsesión casi infantil por una bellísima dama, pena por lo dejado atrás en la forja de Joe, su protector, autocompasión por su escasa satisfacción con el mundo que le ha tocado vivir (en momentos de victoria y de derrota), todo ello con la extraña historia de un protector que prefiere permanecer oculto a toda costa. Convictos, abogados, Londres, un herrero, un secretario con lo que, a todas vistas, es una doble personalidad, una tétrica anciana que odia a los hombres, una oscura historia que conecta crímenes de sangre, secretos profesionales, fortunas personales y varias sofisticadas familias inglesas que no se llevan muy bien. Great Expectations contrapone los logros y las luchas de varios protagonistas en su búsqueda de una superior posición social o de un mayor dominio de la situación en la que se encuentran frente a los que se sienten satisfechos con lo que tienen; en ese sentido, es una historia de superación o de arribismo social frente al conformismo o el mundo cotidiano y feliz de quienes viven al día. La comparación entre su amigo Joe, y Jaggers, el abogado, podría representar un punto de partida y una meta para el joven Philip Pirrip, nuestro protagonista, quien, a raíz de un enfermizo amor por una mujer inalcanzable, decide convertirse en un caballero a toda costa, aún teniendo que abandonar al herrero que desea adiestrarle como aprendiz, Joe, y a su amiga del alma, Biddy Wopsle.

A lo largo de toda la historia, Pip busca (infeliz, miserable, triste, pero decidido) una forma de alcanzar ese deseado estatus social que le permita mejorar su posición. Por no entrar más en detalles, el chico parte de un lamentable encontronazo con un preso huído de una de las "cárceles flotantes" (los pecios) que parten hacia Nueva Gales del Sur, la colonia penal más grande de todos los tiempos (hoy conocida como Australia), y va pasado por eventos puntuales que desembocan en su transformación, durante la que no deja de reconcomer su conciencia el hecho de que desprecia lo que es Joe, la persona más amable y dulce, virtuosa y sencilla, de todas las que conoce. Tarde, pero al menos no demasiado tarde, se dará cuenta de lo que Joe es para él; lo más parecido a un padre o un hermano que tendrá jamás, áun a pesar de sus escasas luces y su timidez.

Ese equilibrio entre ambición y nostalgia es una de las grandes batallas de la historia; hay otras tramas, pero son menos emocionales, y no se ven venir a lo largo de la historia, con lo que no las contaré.


VEREDICTO. Sobresaliente obra de la literatura inglesa. Suave y sutil en sus comienzos, algo brusca en sus momentos álgidos; lenta durante su desarrollo, pero muy correcta durante las diferentes etapas de ese desarrollo, a pesar de su lentitud. Un problema clave: el final es mejorable; el mismo autor lo cambió en su versión final, pero ninguno de los dos me gusta, si es que he de dar mi opinión, además de que, en ciertos momentos, Dickens puede ser deprimente. Un punto fuerte clave: la trama es consistente, pero a un tiempo etérea; si fuera una novela policíaca, no del estilo gótico romántico que escribía Charles Dickens, habría suspense. Resumen: tras leer Grandes Esperanzas, he decidido que no quiero vivir en el siglo diecinueve inglés, pero también tengo claro que las personas que, según el insigne autor, vivían en ese Londres destartalado, son absolutamente notables. Leedlo. Pero sólo si tenéis tiempo y gusto por la literatura de hoy y de siempre.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Harold y Maude

La verdad, la igualdad y la belleza quizá ya no sean las aspiraciones máximas de quien ha rebasado y ya ha pasado por el estado de lo natural.
Son estos criterios, quizá extravagantes o quizá el producto de una mente lúcida, ardiente de deseo y pasión dentro de los recovecos de su alma desgarrada, utópica y absurda; los productores de la realidad más allá de la normalidad atrayente al cúmulo de lógicas irrefutables y, a mi juicio, tan determinantes de tantas vidas y- por la misma razón- de tantas producciónes cinematográficas.
Empezemos pues.

Pero antes, dejémonos guiar en la reminiscencia del hedor que ha dejado estos posos por doquier. De este creador llamado Hal Ashby, en el contexto del conjunto de componentes de los del Nuevo Hollywood. Un director que murió el mismo año que me vio nacer, 1.988, con un cáncer pancreático cada vez más extendido a causa de su falta de cariño propio. Yo les llevaré hasta lo más hondo que sea capaz dentro de esta historia. Y como no es una historia común... tampoco lo ha de ser su reflejo.

Harold y Maude es una historia de amor por encima de todo. Puede que me sienta aburrido por este tipo de afirmaciones. El caso es que es el amor el que da sentido a todo el cúmulo de acciones sorprendentemente impredecibles que se prolongan a lo largo de toda la película. Y sin embargo es un amor tan atípico. Tan poco pasional. Un niño adolescente y una vieja de ochenta años que se dan un beso en unos labios tan extraños para sí. No les importa el mundo a su alrededor, y es que de hecho importa bien poco en la obra- como se percibe en el modo de conducir por la carretera de Maude y de Harold- o tanto como le debía de importar a Ashby; un estadounidense de familia mormón que tuvo que sufrir la separación de sus padres y el suicidio del mismo padre y su expulsión posterior del instituto.
Harold es un chico rico que parece vivir de lo que cae de los árboles, la apariencia aristocrática de su hogar y los gastos que puede permitirse siempre, así lo demuestran. Al principio quizá parece un snob enloquecido, a causa de la sobreprotección y exceso de abundancia que está a su disposición. Las conversaciones con la única mujer que se atrevería a saludar a un ser tan oscuro- enamorado de la muerte- como éste, quizá abren sus ojos.

Y es que Maude, quien parece no escuchar nunca porque está constantemente hablando, invita a la vida, al disfrute del segundo y a abrir tu corazón al mundo sin decirlo con palabras siquiera. Es curioso que una viejecita pueda parecer tan asombrosamente jovial y arranque poco a poco del semblante de un introvertido muchacho- como se aprecia en el cambio del rostro del tímido protagonista- una sonrisa o desafinados acordes de banjo.
"Hay mil formas de vivir. Tú sabes que las hay." Una traducción mía del canto de Cat Stevens "there's a million things to be. You know that there are". La música, de la mano del cantautor antes nombrado, coge la mano a la historia y le da forma y color. El color de un girasol, de una margarita. Encuadra la existencia y no la convierte en insignificante al acabar en una tragédie predecible durante todo el tiempo, pero falta a los ojos y a la temporalidad, donde los días y las noches parecen cosas que no importan a nadie o no existen. De hecho, cuando tengáis la oportunidad de ver esta obra; por favor, contad los días y las noches.

¿Y qué hay de aquellos a los que no importa el amor, ajenos a tal prodigio? Hal consigue provocarnos arcadas ante aquellos que sienten indiferencia o repudio hacia la unión y nos pone de su parte. Parece tan evidente la claridad de sus motivos, la justicia de tan deseada unión. Los ejemplos serían un cura, que con su cara de poseso frenético manifiesta sus deseos de vomitar; el tío de Harold, héroe militar, que saluda a la bandera como puede porque no tiene el brazo derecho, belicista y reflejo crítico del patriotismo viejo y fuera de tiempo. Aunque no me atrevería a decir que lo que se propone el director es afirmar que lo que no entiende nadie guarda algo en su interior. Sería demasiado vulgar para la irreflenable paradoja de la lógica del amor.
Así que os recomiendo esta película, que parece no ocurrir en la tierra y que habla de la vida misma de los que la poblamos.
MICROFICHA:
DIRECTOR: Hal Ashby.
MÚSICA: Cat Stevens.
IDIOMA ORIGINAL: Inglés (americano).
GUIÓN: Colin Higgins.
FECHA DE PRESENTACIÓN: 20 de diciembre de 1971 (en Estados Unidos).
DURACIÓN: 91 minutos.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Hacedor de Estrellas

DEL PRODUCTO:

TÍTULO: Hacedor de Estrellas
EN EL IDIOMA ORIGINAL: Star Maker
AUTOR: Olaf STAPLEDON (Inglaterra)
FECHAS
DE LA PRIMERA PUBLICACIÓN: septiembre de 1937
DE LA PRIMERA EDICIÓN DE LA COLECCIÓN ACTUAL: 2008 (Barcelona)
EDITORIAL: Clásicos Minotauro
TRADUCCIÓN: Gregorio Lemos
NÚMERO DE PÁGINAS: 293 (con apéndices e índice)
PRÓLOGO: Jorge Luis Borges (a partir de la edición de 1965).


ZOOM:

GÉNERO: Ciencia Ficción, Fantasía, Filosofía
ESTILO: Narración en primera persona, onírico
TEMÁTICA
GENERAL: Cosmología, cosmogonía, divinidad, ¿transhumanismo?, inteligencias alienígenas, civilizaciones alienígenas, biología alienígena, evolución psicológica, especulación cósmica (e "hipercósmica"), telepatía, espiritualidad...
CONCRETA: Megaestructuras, "viaje astral", contacto alienígena, telepatía, astronomía, sociedades más allá del Nivel T3 en la escala Kardashev, simbiosis, pensamiento alienígena, evolucionismo social, eugenesia...
CORRIENTE E INFLUENCIAS: Las del propio autor, aunque muchos escritores posteriores (desde Sir Arthur C. Clarke hasta Doris Lessing, pasando por H.G. Wells) afirmarán haberse visto fuertemente influenciados por este mismo libro y otros del autor.




DEL AUTOR:

Olaf Stapledon fue un inglés que, tras estudiar Historia Moderna en Oxford, enseñar en Manchester como profesor de la Grammar School y trabajar en las oficinas de correo de Liverpool y Port Said, sirvió en el Ejército Inglés durante la Primera Guerra Mundial (como conductor de ambulancias en Francia y Bélgica). Se casó, obtuvo un doctorado en filosofía y escribió un tratado titulado "Modern Theory of Ethics" (posiblemente aburridísimo para nosotros, puesto que ni siquiera esta al día). Y, un buen día, empezó a escribir ficción.

Casi todas sus obras tienen el mismo espíritu relativamente presente siempre en la trama y el fondo de las novelas de Stapledon; según Wikipedia, y cito: "A lo largo de su vida, trabajó con otros estilos literarios [aparte de las novelas], escribiendo diversos libros sobre temas políticos y éticos, en los cuales abogó por el crecimiento de los "valores espirituales", que definió como los valores expresivos de un anhelo por un estado de mayor conciencia en cada individuo, dentro de un contexto más amplio (la personalidad de una comunidad)", valoración que comparto plenamente, porque también las novelas de este hombre tienen como centro el crecimiento espiritual. Curiosamente, no dice nada positivo de las religiones (él se declaraba agnóstico, de hecho), sólo del hecho y acto de cultivar la propia identidad y el espíritu "mortal" (del individuo) e "inmortal" (de la comunidad) para desarrollar un mayor entendimiento, un disfrute más intenso y una vivencia más completa y extensa del yo.

Es muy conocido y respetado entre muchos autores de la ciencia ficción de la Edad de Oro (Clarke es uno de ellos), aunque no es un escritor realmente científico, ya que la profundidad técnica de sus obras es algo pobre, sino filosófico y social. Su mayor baza como escritor (y todo el mundo se lo reconoce sin reservas) es su extraordinaria imaginación, que alcanza su culmen en esta novela; hablaremos luego de esto. Simplemente, digamos que es el creador pionero de varios conceptos de la ciencia ficción que nadie había mencionado antes, como las megaestructuras estelares que, con el tiempo, serían llamadas Esferas Dyson.

Especialmente importante es su implicación en el mundo que le rodeaba; especialmente sensible ante las depredaciones de la Alemania nazi (cuya caída llegó a vivir), imprimió un carácter levemente maniqueísta en su obra, en la que abogaba por dos facciones que se enfrentaban siempre, en todos los campos de batalla, y en los que la lucha entre "democracias armónicas" y "tiranos fanáticos" tienen una huella terriblemente similar a la que deja la Segunda Guerra Mundial. Con un claro Nosotros y Ellos, el autor pierde por el camino la posibilidad de una multiplicidad de bandos, pero eso queda para el lector y el filósofo, pues resulta atractivo pensar en un universo polarizado (y creer, ingenuamente, en la posibilidad de que estás en el lado adecuado) y tiene que simplificar muchísimo las cosas el tener claro que hay cosas que están Bien y cosas que están Mal, respectivamente.

En todo caso, es lícito darle un cierto margen al autor. Para mi gusto, es muy bueno en lo que hace, y lo sabe hacer bien. Me refiero a escribir ciencia ficción, claro...



DEL LIBRO:

Hacedor de Estrellas puede ser un título ominoso, e incluso excesivo, para aquel que no haya leído nada de Stapledon. Yo no le había leído ni una sóla vez, en toda mi vida. Ahora, sé que es uno de los mejores escritores de ciencia ficción de todos los tiempos (según Wikipedia, varios escritores de primerísima línea...) y un literato que no pasaría de lo "mediocre" de no ser porque disfruto leyendo lo que escribe.

Hay una sincera problemática, que él mismo reconoce sin dificultades en su "prefacio", y es que reconoce, y vuelvo a citar, que: "De acuerdo con las normas de la novela tradicional, es un libro notablemente malo. En verdad, no es ni siquiera es una novela." Sincero.

Es verdad que es un libro escrito con una gracia bastante relativa. No es que sea un espeso tratado-mantequilla de filosofía o un duro ladrillo científico, es más bien algo intermedio y mezclado con una imaginación orientada a lo mesiánico, pero con una serie de puntos positivos que le dan una gran vitalidad, una lectura agradable (aunque no ligera) y que se deja disfrutar y paladear.

Tiene defectos, no obstante, y defectos graves. El narrador, un sencillo y anónimo hombre inglés que se ve envuelto bruscamente (e imprevistamente) en una forma de viaje telepático que le saca de su pueblecito sin nombre, tiene la desagradable manía de repetir algunos mensajes de manera constante. Por ejemplo, reconoce varias veces que todo lo que ha experimentado durante su viaje era tan manifiestamente superior a lo que puede expresar como un simple ser humano que no puede relatarlo con exactitud u objetividad, y que los idiomas humanos no tienen palabras para explicar lo que experimenta. Además, le da muchas vueltas a su comunión no-física con otros exploradores telepáticos (provenientes de otros muchos mundos y especies), a su capacidad de viajar "a través del tiempo y del espacio", a las dificultades en el contacto con civilizaciones que se han desarrollado de forma completamente diferente a lo que pueden comprender los exploradores... Puede ser algo pesado.

Por supuesto, el mayor problema es el que los mayores admiradores del autor se apresuran a recordar y advertir al neófito de la obra stapletiana; Jorge Luis Borges avisa, en un notable prólogo, la difícil literatura que maneja el filósofo, que se interna en berenjenales tan abstractos que un lector poco dedicado no dudará en dejar por imposibles para pasar a las descripciones más concretas, sin que éstas dejen de mostrar la árida objetividad del naturalista por formación, sin adjetivos calificativos que dejen traslucir más que una sorda admiración o un mudo terror ante lo que el narrador observa en su viaje.

¿Por qué recomendarlo, entonces, si es tan rematadamente malo? Bueno, me concentro en lo malo porque, para mi, que tengo una forma de escribir rematadamente mala en comparación con la de O. Stapleton, incluso cuando se lee a este autor tras una traducción al español, la forma no es tan importante como el contenido; por ello, creo que es justo que vosotros, que leéis esto, sepáis a qué os enfrentaréis si decidís leerlo. Por supuesto, lo recomiendo. Y, de nuevo, ¿por qué?

Lo que distingue a un buen escritor de un escritor de best-sellers (salvo, claro está, en las escasas ocasiones en las que un buen escritor llega a vender un libro como un best-seller) es la creatividad, el dar origen a cosas realmente nuevas. Hoy en día, es un poco difícil crear nuevos conceptos con la literatura de ciencia ficción propiamente dicha, porque hay una cantidad suficiente de conocimientos científicos como para que se siga escribiendo este tipo de literatura, pero los temas de la ciencia ficción (space opera, ciencia ficción dura, fantasía épica, cyberpunk...) ya están muy tratados, demasiado desarrollados, excesivamente manoseados.

Olaf, no obstante, escribió su obra cuando Verne era de lo poco que podía considerarse "ciencia ficción"; hablamos del segundo cuarto del siglo veinte. Entonces, el género trataba aún de la energía atómica (subatómica, como la llama Stapleton en Hacedor de Estrellas), los rayos de la muerte, los oficiales haciendo cálculos a mano en sus naves espaciales, ¡no hay mención alguna a la ecología!... el desarrollo tecnológico y social superó con mucho las expectativas de los escritores de la ciencia ficción más "temprana", pero sus resultados no eran (no son), ni de cerca, tan ambiciosos como les habría gustado. No hay mundos artificiales, no hay ciudades flotantes, no hay paz universal. Al menos, aún.

Por todo lo antedicho, creo firmemente que Olaf Stapleton es un hombre importante en el desarrollo de la ciencia ficción, sobre todo gracias a este libro, puesto que introduce conversaciones serias sobre muchos temas que, debidamente tratados y corregidos por lo que los científicos han ido aprendiendo, han cosechado frutos excelsos, a saber, la xenobiología, las aplicaciones prácticas de los poderes psíquicos, el desarrollo de la selección artificial mediante eugenesia (con el tiempo, sustituida por temas más edulcorados como la manipulación genética) y formas tempranas de ingeniería estelar y planetaria (literalmente, Stapleton MUEVE ESTRELLAS, y planetas enteros son convertidos en naves interestelares de exploración e intercambio, e incluso de guerra y exterminio), entre otros, que podrían caer con facilidad tanto en la casilla de "sueños irrealizables" como en la de "posibilidad plausible". Esto puede ser algo pretencioso para quienes hemos crecido con Asimov, para el que la miniaturización de naves del tamaño de ciudades en un tamaño similar al de un yate deportivo era un logro más que notable; pero no es lo más grande de esta novela.

Todo esto tiene, en realidad, una importancia relativa. Hablando desde el desconcertado y fascinado punto de vista descarnado en que se convierte el protagonista, el primero de los exploradores, se contempla la auténtica trama de la historia: la creación de entidades psicológicamente conjuntas. Se ha hablado mucho sobre esto en la ciencia ficción, particularmente a raíz de la maravillosa historia de El Juego de Ender y su secuela, La Voz de los Muertos (ambas, novelas que recomiendo muy encarecidamente) o los "chinches" de Heinlein (de su novela, Starship Troopers, muy diferente de la infame película que robó su historia), que actúan como "mentes enjambre", en las que los individuos son poco más que células descerebradas. Stapleton habla, de hecho, de civilizaciones insectoides en las que los individuos son ciudades enteras, "hormigueros" o "colmenas" con culturas y organizaciones sociales formadas por varias de estas ciudadelas, que comprenden millones de cuerpos individuales. Hay ejemplos de mentes comunales naturales aún más extravagantes, pero no diré más de ellas.

Lo curioso del argumento es que, a lo largo del desarrollo de las civilizaciones que nuestro narrador describe, todas las especies de todos los mundos tienden a pasar por una serie de crisis similares a las que enfrentaba el ser humano, hasta que ocurría el desastre (la extinción) o el milagro. De forma similar a una iluminación progresiva, los mundos "despiertos" nacen de este triunfo continuado sobre las crisis, haciendo que todas las mentes de los individuos que habitan un planeta participen de una consciencia mundial en la que conservan sus identidades individuales. Los planetas despiertos siguen desarrollándose en otro sentido: forman agrupaciones entre ellos o se disponen a eliminar a los que no piensan como ellos. Tras guerras intermundanas de enorme violencia, el conflicto termina en favor de quienes intentan la unión telepática de los mundos, que culminará con toda una red de pensamiento a escala galáctica. Y así, sucesivamente. No me preguntéis más.

Las terribles conclusiones a las que el filósofo llega son muy duras, pero es que las preguntas tampoco son precisamente de baja cuna: ¿existe un Dios?, ¿podemos participar de Su Ser?, ¿qué es la conciencia?, ¿qué es lo correcto y lo incorrecto?, ¿sirve de algo lo que intentamos?, ¿desapareceremos sin remedio? Y, así sucesivamente. El Hacedor de Estrellas (Dios como creador y artista de todo lo que existe) es la meta final de este viaje que tiene poco de autodescubrimiento, pero mucho (tal vez demasiado) de cosmogonía y mito universal, aunque carente de todo tinte religioso.

Lo que me desagrada de esta novela no es su general vanidad y voluntariosa (a veces, gratuita) necesidad de llevarlo todo a un nuevo nivel, sino la extraña aceptación y resignación (muy cristianas) con la que las especies "pacifistas" de las que habla Stapleton en Hacedor de Estrellas aceptan su caída y final conforme el cosmos creado va degenerando y perdiendo toda su energía física (curioso pensar que, a pesar de lo relativamente primitivo del pensamiento astrofísico al respecto en su época, Stapleton dio con una serie de explicaciones bastante ingeniosas, aunque algo peregrinas, para la degeneración cósmica de nuestro universo), ante la atenta e inactiva mirada del Hacedor. Todo se vuelve muy espiritual, muy profundo, pero no da auténticas soluciones a las crisis del mundo en el que vivía, a la sombra de una guerra mundial. Tan sólo un consejo para la Humanidad, que podría resumirse en "por ahí fuera, las cosas van a ponerse interesantes; ¿vamos a permitirnos el lujo de autoexterminarnos y perdérnoslo?"; no es que desprecie el consejo, pero he visto reflexiones más convincentes.

Por otro lado, Stapleton resuelve sus propios enigmas, que va colgando a lo largo de su historia como focos, con autorrespuestas bastante extravagantes o muy ingeniosas, pero emplea más la imaginación que la ciencia para resolverlos, y la filosofía más que ambas. No es que me queje, muchos escritores de ciencia ficción ya lo han hecho antes, aunque me sorprende y descoloca bastante encontrar algo así en un libro. Desde luego, era imposible hacerlo de cualquier otra forma, pero... en fin, esperaba algo diferente. No sé lo que esperaba, pero esto no. Y, aún y así, no me ha decepcionado; sólo me ha sorprendido.

Sin embargo, Hacedor de Estrellas es una novela extraordinaria (o un ensayo, o lo que queráis), tanto por su extraordinaria voluntad de trasladar a las estrellas las emociones y el pensamiento de un mundo que temblaba ante los ya cercanos pasos de ese cíclope llamado fascismo, como por su sorprendente trama argumental, su abierta visión del cosmos y su filosofía vital.

Desde el punto de vista de la ciencia ficción, bueno... Arthur C. Clarke diría de Hacedor de Estrellas: "Probablemente, la más poderosa obra de la imaginación de todos los tiempos". Los hay que dirán que, más que una novela, es una enorme paja mental escrita y aprisionada en las cubiertas duras de un librito negro. Bueno. A esos individuos, les recomiendo que no se dediquen a la filosofía, a la ciencia ficción o a respirar, ya que estamos. Que bastante CO2 hay ya en el aire.


VEREDICTO: Si os gusta la Ciencia Ficción y/o queréis probar algo diferente en vuestros hábitos literarios, coged este librito. Un problema clave: aboga por el diseño inteligente, aunque al diseño inteligente no le importe una mierda nuestra existencia. Un punto fuerte clave: es extraordinaria la forma en que el autor pone las cosas desde el punto de vista de especies alienígenas y sus civilizaciones. Resumen: Spore, Dios y Hacedor de estrellas; sólo me falta creer en uno de ellos para creerme la Teoría de Diseño Inteligente*; ¿cuál es?


OPINÓ: Javier López


*Pista: no va a ocurrir.