domingo, 28 de febrero de 2010

Avatar

Bienvenidos a Pandora. La película gira en torno a esta luna del planeta Polifemo mitad selva amazónica, mitad paraíso espiritual donde los humanos llegan en el futuro. Las relaciones con la población indígena humanoide na´vi se ven condicionadas por el deseo de adquirir un material que aporta energía llamado unobtanium- de inobtenible- y por tanto van desde la "amistosa" investigación científica a la beligerante coacción a que se retiren de su tierra natal. Para llevar a cabo las investigaciones, los seres humanos se introducen en unas réplicas de los alienígenas y con el tiempo, el vínculo que se establece con el avatar supera la unión electrónica, muy parecida a la de un simulador.

UN MUNDO MARAVILLOSO MUY PARECIDO AL REAL
La cercanía que siente el público hacia Pandora tiene tan buen efecto a causa de que es, ni más ni menos, que la proyección del ideal natural que se adquiere desde la perspectiva concienciada de un ecologista o un estudioso y amante del medio ambiente en la Tierra. La integración del humanoide con la naturaleza recuerda a que llevan a cabo los aborígenes del Amazonas y de otras tantas partes del globo. Cuando se habla de una especie de madre que todo lo une, a uno le viene a la cabeza la madre naturaleza de los indios americanos. El hombre cuando llega a Pandora no ve útil esa conexión porque la ha perdido, pero en su fuero interno, su ser sigue fiel al legado que ha dejado impreso nuestro ecosistema en nuestra memoria. Jake Sully llega a sentirlo, así como los otros científicos. La ceguera se produce por la necesidad de un mineral corriente y moliente que permitiría perpetuar, o alargar un poco más, nuestra forma de vida; o la ceguera de un veterano militar que no se va a dejar derrotar.


UNA GUERRA DE IRAQ A LA VISTA
No podría ser más clara la referencia a tantos y tantos conflictos que han sembrado la historia. El fin justifica los medios tanto en la realidad como en el cine, por lo que Cameron se sirve de una temática excesivamente privisible y manida basada en la maldad de los malos y la gran bondad que alcanzan los seres que se paran a pensar durante un segundo en lo que están haciendo. El contenido revolucionario se basa en la premisa de que lo justo se termina imponiendo a toda lógica; un argumento que no habla a favor del mantenimiento de muchas situaciones políticas y sociales, pero a las que tampoco pone ninguna solución más allá del mantenimiento de los lazos que parece que unen a todos los seres vivos de Pandora.

UNA HISTORIA DE AVENTURAS EN 3-D
Cuando uno sale de ver Avatar, uno se da cuenta de que algo ha cambiado. Eso es cierto. Se ha alcanzado desde Hollywood una respuesta a la crisis del cine a través de un paso más en la innovación técnica: el 3-D. Salí del cine con la impresión de que la película me había gustado, puesto que distraía con el suspense y narcotizaba con la riqueza del habitat en el discurría: el tiempo se pasa muy rápido viendo una película de aventuras llevada a cabo tan metódicamente- es decir, sin fallos en el guión, la interpretación o el montaje-, pero lo que había ido todo el mundo a ver eran las tres dimensiones.


Cameron se ha erigido una vez más como el dueño y señor de las claves del espectáculo fácil a la par que elegante con el 3-D de Avatar, sin lugar a dudas, pero ¿por qué va a ser un referente para el futuro filmográfico? Porque es la película que más dinero ha recaudado en toda la historia del cine, claro está. Sin embargo, me atrevería a decir que ni creo, ni espero que vaya a ser una apuesta a largo plazo- al menos de forma generalizada-. Está claro que la gente, donde me incluyo, prefiere que le den algo especial a cambio de ir al cine- y de pagar lo mucho que vale-, pero el 3-D es tan sólo una novedad más que impacta precisamente por lo que tiene de relativamente inédito y novedoso. Tengo confianza en esta idea puesto que soy de los que, como Javier Ocaña, opina que si éstos son los derroteros que va a seguir el cine a partir de ahora, que pare el tren, que yo me bajo. El espectáculo está bien, pero dosificado en sus dosis saludables.

FICHA TÉCNICA:
TÍTULO: Avatar
DIRECTOR: James Cameron
GUIÓN: James Cameron, Jon Landau, Rae Sanchini
REPARTO: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Stephen Lang y Michelle Rodríguez
MÚSICA: James Horner
PAÍS DE PROCEDENCIA: EEUU
DURACIÓN: 162 min.

lunes, 15 de febrero de 2010

MTV Winter. Valencia


Grupos (por orden de aparición): Fuzzy White Casters, Lightspeed Champion, Mystery Jets y Arctic Monkeys.

Lugar: Ciudad de las Artes y las Ciencias. Valencia.

Público: Según el comerciodigital.com y Qué: 35000 personas.

Fecha: 14-02-2010

Hora de inicio-final: 20:00 hrs. – 0:15 hrs.

Después de una presentación calurosa, aunque excesivamente dirigida al público quinceañero al que el reclamo de los conciertos gratuitos interesa más que la propia música, salió al escenario el grupo valenciano Fuzzy White Casters.

Fuzzy White Casters (información de los miembros del grupo obtenida de Myspace):

Victor – Voz principal, guitarra, sintetizados y teclados.
Santi – Guitarra y voz secundaria.
Johnny – Batería, voz secundaria y samplers.
Demi – Bajo y ruido en general.

El grupo entró en escena con la energía que la noche necesitaba y a pesar de la brevedad de su aportación ya que sólo interpretaron cinco temas, subieron la temperatura del festival haciendo que todo el mundo saltara y bailara al ritmo de los sintetizadores y las guitarras.

Cuando conocí sobre el escenario a Fuzzy White Casters me quedé sorprendido con su frescura y su carisma sobr

e el escenario, especialmente del cantante principal y el batería, que se movían y tocaban con la habilidad del que tiene tablas sobre el escenario, además de mucho que decir.

Hacían una mezcla muy interesante entre sonido disco de sintetizador, unido a los ritmos de batería y una voz potente. A pesar de ello se echaba en falta un toque personal del grupo, de que no se parecieran sus interludios bien a Muse, sus ritmos a Franz Ferdinand o sus estridencias a Bloc Party. Las influencias ningún grupo las puede tapar, ni las debe tapar, pero confío en que la próxima vez que los vea me sorprenderán de nuevo con un toque personal que los haga expresamente diferentes.

Lightspeed Champion (información de los miembros del grupo obtenida de www.lightspeedchampion.com):

Devonté Hynes – Voz principal.

Recogieron los de Val

encia sus petates y respectivas guitarras para que de nuevo el presentador, amigo de los niños, introdujera a Lightspeed Champion.

Este grupo empezó con canciones muy rítmicas y sugerentes, aunque el cantante y el resto del grupo parecían más interesados en llamar la atención por sus gafas antiguas y su gorra de los yanquis que en animar al público. De hecho así lo hicieron.

Después de la fuerza que había transmitido el primer grupo, Lightspeed Champion supuso una clara bajada de nivel de intensidad y por lo tanto de interés del público. Este grupo que tenía una seña propia claramente identificable, rollo happy, voz poderosa y desgarrada con una personalidad fuerte, bombo de batería a nivel de volumen diez y música de ritmos sugerentes; se encontró con un público con tantas ganas de música que parecía que los devoraba; así que decidieron amansarlo con sus temas suaves y parados.

Fue, probablemente el grupo menos adecuado para el percal que tenían en frente: jóvenes y muy jóvenes ansiosos de ritmos pegadizos y algo de caña. Sin duda este conjunto habría llamado más la atención ante público más amante de la música y menos de la fiesta, aunque la verdad que tampoco parecía que a ellos les importase.

La congregación sólo se venía arriba cuando oían nombrar a sus ídolos: Los Arctic Monkeys. Fue justo al final cuando Lightspee

d Champion, entonando (para dar entrada a una canción suya) el increíble clásico compuesto por los Ramones: Hey Ho Let’s Go, entendieron cómo debían tratar a la gente y qué es lo que debían ofrecerles si querían tenerlos en el bolsillo. Pero ya era tarde, ésa fue su última canción.


Mystery Jets (información de los miembros del grupo obtenida de Myspace):

Kapil Trivedi – Batería.

William Rees – Voz secundaria, guitarra principal y percusión secundaria.
Kai Fish – Voz secundaria, bajo y guitarra.
Blaine Harrison – Voz principal, percusión secundaria, teclados y efectos en general.
Henry Harrison

– Voz secundaria, guitarra, percusión secundaria y teclados.

Después de casi media hora de montaje que suscitó los silbidos del público, entraron en la escena los Mystery Jets. A mí, personalmente no me sonaba el nombre ni había escuchado al grupo, tampoco los que estaban situados a mi alrededor, lo que, después de la interpretación ofrecida por el segundo grupo sembró la semilla del escepticismo en si realmente iban a hacernos bailar. Bastaron las dos primeras canciones para que se oyesen rumores de: “cómo no los había escuchado en algún sitio antes”, “¡cómo molan!” etc.

El inicio de su espectáculo fue inmejorable, canciones movidas con punteos de guitarra muy pegadizos y sencillos que iban directos a las gargantas de la mayoría de asistentes al festival. Su estilo extravagante y psicodélico era acorde completamente a su música. El cantante hizo su aparición con muletas y se sentó en la banqueta que tenía preparada, lo que aportaba un toque aún más extraño a su americana azul marino y su melena ochentera. Su música era pop psicodélico puro y duro, al estilo unas veces de The Kooks y otras de MGMT con una voz que recordaba a Coldplay. Puede ser que la originalidad no fuera su meta en la vida, pero tenían bastante que decir ayer por la noche.

Siguió el concierto, y la gente se había animado, pero el grupo cometió el grave error de bajar mucho el fuelle, haciendo baladas, que además eran desconocidas porque como bien informaron al presentarlas, eran nuevas. Esto hizo que el

frío de la noche se introdujera y mezclase entre la gente. Pagaron los Mystery Jets su encuentro con un público exigente que en las últimas canciones sólo pensaba en los Monkeys y, aunque de manera minoritaria, decía adiós con la mano al grupo, mostrando su desinterés por los temas que presentaban. A pesar de todo ello abandonaron el escenario interpretando una canción que dejó un buen sabor de boca.



Arctic Monkeys:

Alex Turner – Voz Principal, guitarra.

Jamie Cook – Guitarra principal, voz secundaria.

Mathew Helders – Batería, voz secundaria.

Nick O’Malle

y – Bajo, voz secundaria.

El montaje del equipo duró aún más que el de los Mystery Jets pero a pesar de ello la gente parecía más dispuesta a esperar por sus ídolos que por cualquier otro mortal. Entre unas luces azules y una gran cantidad de humo aparecieron de uniforme los Arctic Monkeys, todos salvo Matt que iba a su bola, iban con gabardina negra y pantalones ajustados. Muy a su nuevo estilo.

Abrían la boca los asistentes para recibir la original distorsión del la guitarra que recuerda a un latigazo de Dance Little Liar, tema del último disco. Colosal. Sólo podían hacerlo ellos, empezar con una de las canciones menos conocidas del último disco y dejar al público fascinado para después enlazar sus canciones más cañeras haciendo bailar hasta a los puentes de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

La gran personalidad de los Arctic Monkeys en el escenario tenía al público constantemente emocionado, daba igual que tocaran cuatro canciones suaves seguidas, todo lo que había alrededor de los Arctic era asombro. Y ellos lo sabían, mantenían una posición chulesca como la del mago que hipnotiza, y el público se habría dejado hipnotizar toda la noche.

El espectáculo dirigido constantemente por un gurú llamado Alex Turner demostró que el cambio de imagen y estilo de los Arctic Monkeys es toda una completa muestra del camino que han elegido. La psicodelia de los primeros Pink Floyd, los de Cyd Barret, los han influido de una manera inequívoca.

Se presentaron los Arctic más oscuros que nunca, con una madurez que marca el estilo propio, el blues de la década de los dieces, la psicodelia de la nueva era ha tenido su primer manifiesto en Humbug. Qué más dan las canciones que tocaron, lo más grande de la noche fueron los intérpretes.



lunes, 1 de febrero de 2010

Baby 81


Grupo: Black Rebel Motorcycle Club.

Intérpretes: Peter Hayes, Robert Been y Nick Jago.

Estilo: Indie rock.

Sale al Mercado: Uno de Mayo del 2007 en Estados Unidos, treinta de Abril del 2007 en Europa y veintisiete del mismo mes y año en Alemania.

Producción: Black Rebel Motorcycle Club.


Este es un disco magistral y la definición propia del indie rock: Motivos rítmicos sencillos y cortos que se combinan, y riffs de una guitarra de distorsión pesada que predominan.


Todos aquellos que se vanaglorien de escuchar rock and roll no podrán negar el sentimiento que les transmite la voz de cada una de las canciones, aunque no tenga altivajos, aunque la letra sea recitada... Y es que la mezcla de los ritmos de guitarra y batería danzan alrededor de las historias sobre sentimientos y soledad que se turnan a cantar Peter y Robert, danzan con ese ritmo de balanceo del que está ebrio, no necesitas quererlo, nada más empezar el disco el pie ya está marcando el ritmo, a los diez segundos de comenzar las canciones, la mente ya danza desde la guitarra hasta la caja y el bombo.


El comienzo del disco con Took Out a Loan con la guitarra haciendo el riff de la canción con una distorsión perfecta, parece que el grupo nos está tendiendo la mano para entrar por la puerta grande al concierto. En cuanto accedemos encontramos la voz entrando en anacrusa dos compases más adelante, como impaciente, pero en el lugar adecuado.


Aunque para ser fieles a la verdad, el oyente exigente sólo va a necesitar que acabe la primera canción para notar que empieza el rock, porque es Berlin con su comienzo guitarra-bombo y su “help me somebody” y su “what hapen to the revolution” cuando notamos por vez primera la rabia en la sangre de los intérpretes.


Una característica a destacar del disco es la gran variedad de atmósferas que se crea en cada canción. Por ejemplo, te rodea de algo de esperanza y alegría en Not What You Wanted para arrebatártela a la siguiente canción, con 666 Conducer que da la impresión de llevarte a una atmósfera en la que le viento sopla despacio hacia la cara, mientras todo pasa muy despacio. Te transporta por canciones de ritmos duros, y frases pegadizas como las de Weapon of Choice, American X (probablemente el tema más trabajado o inspirado del disco), Windows… Realmente estas características son comunes durante los temas del disco. Ese aspecto de balada que no es balada, de música que es Música.




Lista de canciones:


1- Took Out a Loan

2- Berlin

3- Weapon of Choice

4- Windows

5- Cold Wind

6- Not What You Wanted

7- 666 Conducer

8- All You Do Is Talk

9- Lien on Your Dreams

10- Need Some Air

11- Killing the Light

12- American X

13- Am I Only

sábado, 16 de enero de 2010

Olvídate de mí

AVISO PARA NAVEGANTES: Absténganse aquellos que no hayan visto la película.
Es una historia de amor. No hay otra forma de definirla. Olvídate de mí te introduce de lleno en la soledad de aquel que lo ha perdido todo sin darse cuenta. Es la confusión de Joel Barish- excelentemente interpretado por un brillante Jim Carrey- la que llega a nosotros a través de su hipnótica y cansada voz de taciturno solitario. Vaga por el mundo como si se tratara de un inadaptado social o un loco que ha nacido del aburrimiento cotidiano. No lo es.

Clementine es la otra parte del todo de la película- o su cara real de la espléndida Kate Winslet-. Se trata de una especie de segundo plano que empuja al film y a la vida de Joel hacia sí. ¿Por qué? Esta mujer es la causa, proceso y consecuencia de la película. Tras un inicial y confuso contacto, queda claro que, tras una larga relación, Clem ha borrado de su memoria a Joel como si de un juego se tratara. Joel, a su vez, quiere borrarla para apartar de sí todo el dolor que supone para él el hecho de que lo hayan querido olvidarlo para siempre.
"En realidad, el proceso consiste en una lesión cerebral. El equivalente a una noche de borrachera".
¿
Qué harías si la mujer de tu vida quisiera olvidarse de ti? Supongo que por esa razón Eternal Sunshine tiene el título que tiene en la versión española. Uno tiene que desprenderse de todos los recuerdos, de todas las cosas que le unían a esa persona. El proceso consiste realmente en meterse en tu cabeza y darle una patada a todo aquello que te hacía junto a esa otra persona. Pero, ¿cómo ha llegado hasta allí Joel? Mientras va recorriendo su memoria intenta parar el proceso desde el momento mismo en que se da cuenta de que en realidad la ama. Puede cambiarlo. Puede volver a enamorarla. Como tantas otras decisiones que hacemos sin pensar, la decisión no tiene vuelta de hoja.

Olvídate de mí es una historia de amor, como decía. La conclusión es que nada, ni la memoria, ni siquiera uno mismo, puede ganar contra la voluntad del amor. En esta especie de versión romántica moderna del mito del eterno retorno, las pasiones vuelven a encontrarse y la vida da vueltas en una misma dirección (Eternal Sunshine- justificado Oscar al mejor guión original de Charlie Kaufman, guionista de Cómo ser John Malkovich). No es pasional, no es bello el modelo que se presenta; pero sí es auténtico e inmortal. Por eso cuando Mary besa a su adorado Dr. Mierzwiak no es la primera vez. Por eso cuando Clem le dice a Joel: Pero me volverás a odiar y yo me volveré a cansar de ti, él tiene que contestar: Vale. Ese vale es el mayor te quiero de todos los que hayan existido.

FICHA TÉCNICA:
TÍTULO:
Olvídate de mí (Eternal Sunshine)
DIRECTOR: Michel Gondry
GUIÓN: Charlie Kaufman
REPARTO: Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Mark Ruffalo, Elijah Wood, Tom Wilkinson, Thomas Jay Ryan, Gerry Robert Byrne, Jane Adams, David Cross, Ryan Whitney
MÚSICA: Jon Brion
PAÍS DE PROCEDENCIA: EEUU
DURACIÓN: 108 min.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Is this It?

FICHA TÉCNICA:
GRUPO: The Strokes
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2001
COMPOSITOR: Julián Casablancas
INTÉRPRETES: Julián Casablancas, Nick Valensi, Albert Hammond Jr. , Nicolai Fraiture y Fabrizio Moretti.
PRODUCTOR: Gordon Raphael.
MANAGEMENT: Ryan Gentiles / Wiz Kid Management.

INTRODUCCIÓN:

Un grupo de neoyorquinos jovencísimos (Julián Casablancas 23 años, Nick Valensi 20 años, Albert Hammond Jr. 21 años, Nicolai Fraiture 21 años, y Fabrizio Moretti 21 años), sacan un disco influenciados por el sonido del pop-rock de los años 80 llamado Is This It.

IS THIS IT?

Nadie ha llegado a una explicación tajante del significado del título del album, una de las opciones, por la que yo me decanto, viene a decir en castellano: ¿Eso es esto? Título que transmite confusión por el lío de palabras, embriaguez por ser una pregunta tan rara o en lugar de ello, burla para aquellos que buscan un significado detrás del nombre de un disco.

TAKE IT OR LEAVE IT
Letras, música, voz y rítmos desenfadados, directos, simples. Pero a la vez una música complicada, no de dificultad técnica, sino respecto a su comprensión. The Strokes nos presentan ritmos de batería machacones y duros con sonoridades de guitarra prácticamente sin distorsión y más bien melodiosas, y líneas de bajo inspiradas y melódicas aunque no complejas.


Alguno se estará diciendo: Eso sonará a mierda. Pero es que aún no ha acabado aquí, la voz suena de fondo y a veces a grito pelado, no de fondo como si no se oyese, de fondo como lo hacían los Doors, de manera que el volumen de la voz hace pensar que el cantante es miembro de un grupo y nunca muy superior al resto. Cada uno juega su papel en la melodía del conjunto, son dientes de un engranaje, a todos les llega el momento de participar.

THEY AIN’T TOO SMART
Las letras son los propios Strokes palpitando, recuerdos (Someday), fiestas (Last Nite), mujeres (en general), alcohol (tema que subyace de muchas letras), situaciones raras (ídem), insultos a la policía (New York City Cops). Estas letras nos acercan a las realidades diarias de los cinco intérpretes, son su sello especial en una danza de sonidos ochentenos indie.

PROMISES THEY BREAK BEFORE THEY MADE
Este grupo denominado por algunos como los “salvadores del rock”, y este disco considerado por otros como el mejor de esta década que acaba son dignos de toda la atención que musicalmente se le pueda prestar. Ambos ya son parte de la historia del indie pop-rock y han influenciado a cientos de grupos actuales, reinventando y redefiniendo la música a su manera.

martes, 29 de septiembre de 2009

Malditos Bastardos

FICHA TÉCNICA

- TÍTULO: Malditos Bastardos, Inglorious Basterds.
- DIRECTOR: Quentin Tarantino.
- GUIÓN: Quentin Tarantino.
- PAÍS DE PROCEDENCIA: EEUU.
- AÑO: 2009.
SINOPSIS
Diferentes personas en diferentes situaciones quieren matar y matan nazis manteniendo entre ellos el ser judíos como único rasgo común.

EL HOMENAJE, LA MISCELÁNEA TARANTINO
Cuando uno se sienta frente a una pantalla siempre espera encontrar algo. Unas veces lo encuentra, otras veces no. Podríamos decir que cuando te sientas a ver Inglorious Basterds sabes que vas a encontrar a Tarantino. De hecho lo andas buscando, aunque no sabes muy bien ni quién es ni qué va a querer decirte esta vez. Podríamos considerar que siempre mantiene la constante de sorprender con su gran habilidad para inspirarse en muchas fuentes que juntas pueden resultar extrañamente atractivas. La película sería como una rotunda afirmación sobre los valores que ha representado el cine de Tarantino, lo cual no deja de ser engañoso, porque uno puede sentirse decepcionado al encontrarse justo lo que andaba buscando en el lugar donde no esperaba cruzarse con él. A mí personalmente me ha encantado.
El director estadounidense es, sin duda alguna, un cinéfilo empedernido. Las escenas de la película parecen una mezcla manufacturada de todas aquellas películas que siempre nos han rodeado. Todo suena, todo parece conocido. De hecho, diría que son intrincadas aleaciones entre materiales extraídos de su amplio bagaje cinematográfico. Evidentemente, todas aquellas aportaciones, referencias al cine bélico universal, están mezcladas con los elementos propios del consagrado creador con la gracia, la espontaneidad y la locura que sólo pueden pertenecer a Tarantino- recordemos la excéntrica presentación de Hugo Stiglitz-. El producto es un verdadero homenaje- al que podríamos añadir un cierto guiño burlón constante- al cine, a la forma de hacer con él historia, de entenderlo. La historia de una realidad ficticia que convierte a la referencia de la Segunda Guerra Mundial en una excusa completamente prescindible.

MALDITOS BASTARDOS, LA VIOLENCIA Y EL DIÁLOGO
Son judíos, son soldados, están cabreados y quieren vengarse. Son el McCuffin, la justicia por contrapartida al genocidio que llevan a cabo los nazis. La película va de cómo matan o intentan matar a los soldados o partidarios del régimen con la misma crueldad con la que ellos se han ensañado sobre los judíos. Matan, matan, matan. No paran de matar y no quedan saciados. Incluso parece cómico si lo ves desde ese punto de vista. Hasta la mujer que lleva el cine se frota las manos- o, para ser concretos, se descojona literalmente- cuando piensa en acabar con ellos. Son los malditos bastardos, o los judíos que aparecen en el film en general- quienes ponen el toque de acción, la celeridad de los acontecimientos, la causa y la consecuencia de la misma.
Por otro lado está el aspecto más retórico de Tarantino. No podían faltar las largas conversaciones, las largas pero ilustrativas divagaciones que siempre adornan los largometrajes del estadounidense. En este caso están protagonizadas por los alemanes. Los judíos no necesitan hablar, actúan, se cansan de la actitud alegre, mordaz, siempre atenta de los nazis, en parte porque tampoco les conviene ni les interesa. A través de ellas, el director traza la incertidumbre, el suspense junto a la sospecha, así como muchas de sus reflexiones personales acerca de las justificaciones de la barbarie o el pensamiento nazi-fascista.
Finalmente, la combinación no es una resultante de unos diálogos edulcorados con derramamientos de sangre eventual, sino una composición de lo más artística en la clave de la miscelánea de la que antes ya hemos hablado. Es un cinéfilo con puntos fuertes, al fin y al cabo; y éstos son, claramente definidos en el film, el diálogo reflexivo y la violencia sin tapujos de elegancia.

El desconocido conocimiento
No es realidad, no es nada parecido al cine documental ni mucho menos, y sin embargo, Inglorious Basterds no deja de ser la resultante de un profundo conocimiento de la época y las costumbres. Impresiona el detalle con el que plasma Tarantino la percepción y el engaño de los acentos, los gestos, los rangos, las relaciones de jerarquía en torno a la voluntad del Führer, los usos administrativos personificados por Hans Landa...

UN REPARTO DE LUJO
Tarantino ha realizado uno de los esfuerzos internacionales más hercúleos y loables de la historia del cine. Ha escogido cada actor según la nacionalidad, lo cual no es más que una parte de su gran esfuerzo. Su gran habilidad para elegir intérpretes se hace evidente una vez más. Brad Pitt es un prepotente militar sin miedos ni dudas; sabe lo que quiere hacer y lo hace, de maravilla por cierto. Cada actor encaja a la perfección con su papel. Los gestos, las formas en que se desenvuelven con el diálogo parecen hechos directamente para ellos. No podía dejar de fijarme en este pequeño gran detalle, ya que, cuando miras a Hans Landa a manos de un impecable Cristoph Waltz (quien merece más que una meción especial) es él mismo quien sonríe, quien no para de hablar y engaña con su aparente sonrisa de un hombre que sabe perfectamente lo que se lleva entre manos, a quien se le hincha la vena de la sien cuando se ha llegado por fin al momento de la verdad. Y es que el momento de la verdad llega para todos, hasta para él mismo.

Resulta curioso que el objeto del casting sea éste y haga falta citarlo excepcionalmente cuando se produce la excepción en la que todo el mundo está en su sitio y nadie tiene por qué estar en otro lugar. Un hurra por Tarantino.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Elephant

FICHA TÉCNICA

- TÍTULO: Elephant.
- DIRECTOR: Gus Van Sant.
- GUIÓN: Gus Van Sant.
- PAÍS DE PROCEDENCIA: Estados Unidos.
- AÑO: 2003.
- DURACIÓN: 81 minutos.

SINOPSIS
(Aviso para navegantes, no querría destripar la película a nadie así que aún estáis a tiempo de ver esta fantástica película antes de leer lo que aquí está escrito. Hay tiempo para todo)
El trascurso de la vida de un puñado de estudiantes del instituto Columbine antes de que se produzca la ya conocida tragedia.


GUS VAN SANT, UN GENIO TAN SILENCIOSO COMO LA REALIDAD
Cuando hay algo tan importante que decir, es difícil saber cuál es la forma de hacerlo que realmente haga justicia a la realidad, ya sea con respecto a la felicidad o desgarro o cualquier otro sentimiento que quieras transmitir. ¿Qué pueden sentir los engranajes antes de la explosión? Supongo que ésa es la pregunta a la que le llevó la respuesta de Elephant. Las nubes, las personas, las conversaciones; todo es gris como si fuera fruto del desgaste de la costumbre y la monotonía. Es real. Quizá la única forma de definir el estilo pasivo aunque inexorable de Van Sant es la realidad. Cuando nos vemos reflejados en ella nos parece un tanto ajena, lejana, extraña. Sin embargo, podemos ver como muchas cosas nos suenan más de lo que deberían.

No hablo del film, hablo de una forma de ver la vida. Y es que es necesario saber lo que pasa en realidad fuera de nosotros con nosotros dentro para contarlo desde la misma historia. En mi opinión, en este caso, lo ha conseguido con creces.

EL INSTITUTO COLUMBINE
Después de recorrer en la piel de muchos de los estudiantes los pasillos, los baños, la biblioteca, la cafetería, las aulas de fotografía y debate, ya estás dentro del instituto Columbine. Van Sant te sube sin tapujos a la espalda de todos aquellos que deambulan en silencio, ofreciéndote una parte de la vida y la muerte, del día a día y de lo inimaginable. Momentos antes de que se inicie la matanza a manos de dos alumnos del mismo centro tiemblas. Tiemblas porque también estás entre esos muros y podrías ser perfectamente tú el siguiente.

¿Qué mejor forma de hacer justicia al funesto amanecer? En realidad, una vez que acabas de ver el largometraje, nunca imaginarías una manera mejor, aunque en el proceso reconozco que pueden surjirte muchas dudas sobre el estilo del estadounidense. De hecho, la película se hace muy larga, repetitiva en sus partes hasta que consigue enlazar los cabos sueltos y desembarazarse de la insoportable quietud que recuerda a la de un documental. De hecho, por qué no decirlo, es un documental filmográfico prácticamente.

ELEPHANT
¿Por qué Elephant? ¿Por qué no Columbine? ¿Por qué no cualquier otro nombre? Tal vez porque es gris, grande y lento. Tal vez no. En realidad podría ser por cualquier cosa y por ninguna. ¿Alguien ha pensado en el elefante republicano? Este... bueno. De todos modos, merece la pena realizar una pequeña reflexión al respecto. Las historias, todas y cada una, son partes insustanciales sin ningún tipo de importancia. Son prescindibles y sin embargo son lo único que conforma el hilo argumental, la historia, hasta el final conocido. Elephant podría ser otra pieza más del puzzle, que continúa sin solución, ni explicación, como la muerte de inocentes por un juego, o describir cómo cada uno es llevado sin salvación al matadero. No creo que el director sea un sádico. Tampoco un estúpido.

domingo, 7 de junio de 2009

Gran Torino

FICHA TÉCNICA:
- TÍTULO: Gran Torino.
- DIRECTOR: Clint Eastwood.
- GUIÓN: Dave Johannson y Nick Schenk.
- REPARTO: Clint Eastwood, Bee Vang.
- PAÍS DE PROCEDENCIA: Estados Unidos.
- AÑO: 2009.
- DURACIÓN: 116 minutos.

SINOPSIS

Walter Kowalski, un excombatiente de la guerra de Corea, sigue viviendo tras la muerte de su mujer en la antigua casa de ambos en medio de un barrio de inmigrantes en el que reina el desorden. A causa de su forma de imponer la justicia, queda unido a sus vecinos Hmong; al joven Thao Vang Lor y Sue. Un vínculo a través del cual se va desarrollando toda la película.

CLINT EASTWOOD, EL PRODUCTO DE UN SOLITARIO MUY CLÁSICO
Una vez más, Clint Eastwood traza las líneas de una historia humana a través de un viejo solitario que ya nada tiene que ver con su familia en este mundo. Comienza desarrollándolo a partir de la extraordinaria expresión en la dureza de facciones, en el silencio sepulcral de su compañía roto por agrias palabras de un desesperado incomprendido. No es nuevo el rechazo de los lazos de sangre por parte del director, ni nueva la perspectiva sombría de una vida encerrada en casa funcionando siempre conforme a la misma rutina. Frente a él está el mundo: la irresponsabilidad adolescente y la falta de respeto a la experiencia de una vida así como a la dignidad de sus mayores representada por los siempre despreciables nietos Kowalski, la elaboración de una vida diferente muy lejos de él, de sus hijos y la imbricación de todo un entramado de tribu urbana personificado en la banda del primo de Thao, pero con alguna otra referencia directa- último rasgo que ya ha plasmado en films como el de Mystic River.
Sin embargo esta soledad se presenta en un marco algo convencional, característico de un cine que nació en otra época y que se proyecta gracias a la genuina adaptación que elabora Clint con una temática y polémica actual. La utilización de los diálogos, las cámaras, la música, hasta el nombre del protagonista, y sobre todo, la estructura del film, hace del clasicismo uno de los aspectos destacables. Realiza la introducción del personaje con una riqueza gestual comedida pero efectiva y la conversación de sus hijos respecto del futuro de un convencional excombatiente chapado a la antigua, así como la del, en un principio bastante pánfilo, Hmong Thao cuidando plantas y sin mucha personalidad. El desarrollo es previsible, pero no por ello menos genial en la aplicación real de la justicia por parte de Kowalski. Por otro lado, cabe destacar que, en el trascurso de los minutos del film, se fragua el cambio que el público tiene de la imagen del ex-soldado, al introducir la tarea de enseñanza poco convencional del joven Thao, o Atontao, como él lo llama y al unir los lazos que no les hacen tan diferentes. Es, por encima de todo, un personaje algo racista y solitario, pero justo al fin y al cabo. Para terminar, el final es el tipo de desenlaces que hacen tener a la historia un sentido, un término claro y definible al romper el trascurso y las expectativas iniciales tan característico de los finales que utiliza Eastwood en sus películas- y pasando por alto que Thao vaya a buscar aventuras con el Gran Torino-. Por tanto las tres partes clásicas en las que se divide una historia están rigurosamente plasmados, haciendo de una segunda visión del film algo no tan necesario como habría merecido la calidad de la película a la que nos referimos.

LA JUSTICIA COMO FORMA DE VIDA
No se puede escapar el aspecto del sentido del film, el nexo de unión que permanece constante y que se utiliza como punto de referencia ante las diferentes situaciones que se dan. Y es que en un film están todas aquellas cosas que se pueden ver, tocar, saborear desde el otro lado de la pantalla, pero el segundo plano de desarrollo que debe de acometer un director no es menos importante y dificultoso en tanto que no se ve ni se toca ni se puede modificar con facilidad. Me refiero a la dimensión ideológica: lo que se extrae de la unión de todo sin el todo mismo. Es la justicia la idea que pervive en todo momento, en cuyo nombre, Walter Kowalski es su máximo exponente y aplicador práctico, pero todos son sus referentes directos.

No es justo que Walter se quede solo en casa, no es justo que el cura insista todos los días en la redención de este viejo irreductible, no es justo que Thao acabe metido en una vida de delincuencia porque no tenga personalidad, no es justo que los macarras Hmong campen a sus anchas ni dejar a Thao que cargue con el peso de matar a causa de lo que tienta a hacer la inexperiencia que bebe de un romanticismo y una pasión que no conoce la serenidad de un viejo sabueso militar. Hasta el final se construye en clave de esta dirección general como si se tratara de un mensaje a sí mismo y a todo el que le esté escuchando por parte de Eastwood: siempre nos quedará la justicia. Es una afirmación cuando menos alentadora, creo yo.

Gran Torino
¿Qué hace el nombre de un coche en el título de una película? El Ford Gran Torino es uno de esos coches al que sus dueños le sacan lustre en el patio para verlo sentados desde su porche, eso está claro; uno de esos coches que va pasando los años sin moverse del sitio- recordemos que Kowalski se mueve en un todoterreno a todas partes a pesar de tener semejante cochazo.

Creo que el Gran Torino es la presencia de una época pasada en la presente. Un legado de hace muchos años que todavía hoy puede considerarse una posesión envidiable. Quizá pueda ser definido como la excusa que desencadena la sucesión de acontecimientos, el elemento omitible más importante de todos.

Concluyendo... consiste en una excelente película con una magistral dirección y actuación de Clint Eastwood- lo cierto es que los otros papeles no destacan por su brillantez tanto como por el estricto y buen cumplimiento de sus funciones- que trata sobre la realidad compleja de quienes viven dentro de los prejuicios de la experiencia y la evidencia de un Estados Unidos dividido y peligroso que hace difícil la educación moral de quienes la necesitan. Un infierno para muchos, doloroso para otros, complicado para quienes buscan su sitio. Pero justo, al fin y al cabo.

sábado, 18 de abril de 2009

Vicky Cristina Barcelona

FICHA TÉCNICA:
-TÍTULO: Vicky Cristina Barcelona.
-DIRECTOR: Woody Allen.
-GUIÓN: Woody Allen.
-PAÍS DE PROCEDENCIA: Estados Unidos.
-AÑO: 2008.
-DURACIÓN: 96 minutos.


SINOPSIS
Un narrador cuenta la historia que se produce en el viaje que Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson) realizan a España y en la que se entrecruza la curiosa relación de amor entre Juan Antonio (Javier Bardem) y Maria Elena (Penélope Cruz).


ARISTOCRÁTICA DE AMOR A BARCELONA
Woody Allen ya lo dijo cuando rodó la película que quería dedicar su film a su amor por la ciudad del Mediterráneo. Yo lo sabía. Sin embargo, no conseguí percibirlo mientras veía el film. Las calles, la gente y los escenarios por los que trascurren los minutos del largometraje serán de los lugares, pero en ningún momento captan la esencia que los hace ellos, ni a sus gentes, cultura o cualquier otra cosa que puedan tener. Barcelona recuerda a una urbanización para ricos que combina grandes mansiones y restaurantes aristocrático-bohemios al contar con conciertos de guitarristas profesionales en medio de una hermosa fusión de lo mejor de la ciudad con lo mejor de la naturaleza. Con lo que respecta a la otra ciudad española que aparece, Oviedo; cabe destacar que guarda un más que asombroso parecido con la anterior. Cito a la propia película cuando digo que la capital asturiana es una tierra dorada y cálida. Así es. Ni un resquicio de nube, ni casas al puro estilo, ni gentes del lugar. Cualquiera que viera la película diría que España ha sido invadida por ricos aristócratas que se dedican a vivir lujuriosamente de lo que tienen a bien ofrecerles sus rentas. Cualquiera que hubiera conocido mínimamente la ciudad que Woody presenta. La ciudad, la provincia, el país o el mundo. Incluso bastaría con tener nociones sobre la especie humana para intuir en el fondo que algo no encaja.

De todas formas, ¿cómo vamos a saber cómo es Barcelona si la única que se interesa por ella en el largometraje está visitando únicamente restaurantes de lujo y las obras de Gaudí? Y es que ella es una pequeña Allen en miniatura.



UNA CURIOSA HISTORIA CUANDO MENOS
¿Por qué esta profusión sobre la riqueza? Vicky y Cristina vuelan a Barcelona, la una para conocer más sobre la cultura catalana y la otra porque quería tener nuevas experiencias y hacer fotos- y si no lo dice así, mucho se le parece. El típico tópico de la aventurera y la mosquita muerta. Acaban alojándose en la gran mansión de un matrimonio de dos sesentañeros y encontrándose más tarde con el pinto Juan Antonio, que en una comida las aborda (después de haberlas visto con anterioridad) con la proposición de viajar con él a Oviedo para pasárselo bien, conocer la ciudad y tener sexo con él. Cristina quería y Vicky no, pues estaba prometida con alguien ya. Por casualidades de la vida, Cristina cae enferma y Vicky se acuesta con Juan Antonio. Al recuperarse Cristina, ambas amigas vuelven a Barcelona y ya ahí, Juan Antonio inicia un curioso romance con Cristina y los dos se van a vivir juntos a casa del español. Durmiendo, un día avisan de que la ex-mujer de Juan se ha intentado suicidar y entra en juego la loca- y en todo momento excelente- Penélope Cruz, con Maria Elena como nombre. Los recelos de la ex desaparecen a medida que va conociendo a Cristina y con el tiempo, y de forma bastante repentina, comienza una relación a tres bandas entre los tres personajes con el conocimiento de todos ellos.

Romper con el mito del trío estable así como así no es fácil y en ello, ni Woody Allen ni Cristina acaban por aprovecharlo en toda su aparente plenitud. Parece que es algo pero nunca lo llegas a saber con claridad. Con respecto al guión, la historia continúa. Una vez sale del círculo Cristina, Vicky cree querer entrar pero no lo consigue. Es en esencia una única historia estravagante de amor, original y atrevida, sin escrúpulos y esperanzadora.


NARRADOR OMNISCIENTE, OMNISCIENTE OMNISCIENTE
El caso es que Woody Allen siempre encuentra la forma de contar una historia. Quiere hacerlo de una forma que proceda con cada caso, alcanzar la fórmula concreta, y creo que en este caso no sólo no ha acertado con ella, sino que se ha pasado ligeramente de listo. Su Cristopher Evan , como voz en off, resulta cargante, se acaba pareciendo a esas voces que siguen como un hilo musical de ambiente los documentales de naturaleza. Nos cuenta cosas que pueden verse y otras que de hecho se ven. Sobrepasa así el límite que deviene de la combinación entre la razón y la percepción, fundamento esencial de lo audiovisual.

CONCLUSIÓN
Cabría destacar el excelente trabajo de los actores y del casting al reunirlos así. Su labor, sobre todo la de los actores españoles, sólo se puede percibir en versión original, ya que con los doblajes la tragédia pierde la fuerza tremenda de la voz que impone la desesperación de Penélope Cruz o la rabia agotada de Javier Bardem.

viernes, 10 de abril de 2009

Antes que el Diablo sepa que has muerto

MICROFICHA:

DIRECTOR: Sidney Lumet.
INTÉRPRETES: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomei, Rosemary Harris, Aleksa Palladino, Michael Shannon.
MÚSICA: Carter Burwell.
IDIOMA ORIGINAL: Inglés (americano).
GUIÓN: Kerry Masterson.

FECHA DE PRESENTACIÓN: 6 de septiembre de 2007.
DURACIÓN: 117 minutos.



Brutal. Coge a un cobarde desesperado, un contable hedonista, un ex-policía enloquecido por el asesinato de su esposa, una esposa trofeo, un delicuente de poca monta, la mujer del delincuente de poca monta, un camello rico con vocación de casero, un atraco a mano armada que termina mal, dos asesinatos, tres cadáveres, cuatro muertes y un entierro, una complicada relación de familia, un problema de dinero (siempre acaba siendo un problema de dinero) y mételo en los mismos cien folios en blanco; agita, mézclalo con un toque de drogas, un pespunte breve de billetitos verdes, una cantidad importante de sexo, un par de pistolas y mucha, mucha ambición y tendrás una historia cruenta, que explica mucho de la vida y de las emociones humanas.

Trabajo de muy alta calidad, con una dirección que recuerda mucho a los Cohen, una actuación extremadamente buena, sobre todo por parte de Philip Seymour Hoffman, que interpreta a un oficinista reprimido de cierta responsabilidad y costumbres turbias, Andy Hanson; menciones especiales a Hank y Charles, interpretados, respectivamente por Ethan Hawke y Albert Finney. Dirigida por Sidney Lumet. Reflexionad, antes de verla, sobre qué es lo que estaríais dispuestos a hacer para cambiaros la vida, para cambiárosla por completo... y, cuando la hayáis visto, replanteaos por completo lo que hayáis pensado. Brutal de veras.


ANTES QUE EL DIABLO... En el cine, a veces se cuentan historias duras, lamentables o, directamente, tristes. Sin lugar a dudas, Antes que el Diablo sepa que has muerto es una de ellas.

Te das cuenta de lo importante y preciosa que es la vida humana para ti y para los demás sólo y exclusivamente si esa vida se apaga de repente, sin avisar. Entonces, todo cuanto había alrededor de la persona fallecida se hunde a gran velocidad. Y, también entonces, te das cuenta de que las cosas a las que daba importancia eran menos importantes de lo que parecían. Esta historia combina estos hechos con la ambición de un par de hermanos irresponsables que intentan corregir sus propios errores vitales a través de un único golpe astuto... y fracasan, con consecuencias difíciles de predecir.

Esta es una historia en la que se mezclan de manera bastante confusa argumento, ilusión, proyectos y desastre, drama y sufrimiento humano. Orgullo, avaricia, ira, lujuria, gula... todo un catálogo de pecados están a disposición del espectador en Antes que el Diablo sepa que has muerto, obra del director estadounidense Sidney Lumet (a quien comparan con Scorsesse por la profundidad de su cine). Este filme, sin embargo, se sumerje en los personajes y da una explicación muy plausible de lo que es cada uno de ellos. Son peligrosos. Son ambiciosos. Y, ante todo, están desesperados o descontentos con lo que les ha dado la vida... y, antes que eso, con lo que les ha tocado.

El atraco, no obstante, será el agente detonante de todo el problema, y será en torno al atraco donde se desarrollará toda la trama; casi es planteamiento, nudo y desenlace, causa y efecto, culpable y víctima. No es más que un MacGuffin, es cierto; pero es el centro mismo de la película (casi un protagonista más, puesto en el filme por un brillante Kelly Masterson), en torno al que los protagonistas y los secundarios verán retorcidas y torturadas sus ilusiones, sus objetivos y sus mismísmas vidas.


NO HAY CRIMEN SIN TALENTO. La gran desventaja de una historia complicada es que no hay manera de contarla de una forma completamente lineal; y esta película es complicada, y mucho. Hay formas de explicar las posibles salidas a esta situación, y la más útil es (cómo no) la imposibilidad de inbuir de interés a una escena al tiempo que darle un marco temporal coherente, ya que puedes ver a dónde va la película con claridad. Es una fórmula muy repetida en el thriller y, a mi juicio, está tan gastada que ya no funciona como antes. Para eso están los flashbacks.

Esta película recuerda al cine de Tarantino por ese motivo; toda la película está descoyuntada, planteada al estilo de los flashbacks, cada uno desde un punto de vista, explicando los motivos de cada personaje para sus acciones al remontarse a sus causas primeras, a los orígenes mismos de sus desastrosas actividades. No es que busquen la exposición desordenada de la trama y los hechos que la componen; todo el espinazo fundamental de la historia queda bastante claro en los primeros minutos de la película. sin embargo, con cada nuevo flashback empiezas a ver los detalles, las peculiaridades en cada personaje, en sus deseos, en sus aspiraciones, en sus miedos, en sus fracasos, en sus defectos... y, al final, claro está, en su caída. Eso sólo se consigue con un guión de primera, y con una relización de lujo. Antes que el Diablo sepa que has muerto los tiene. Y los desarrolla sin miedo, con transiciones rápidas y decididas, sin que resulten discordantes en absoluto. En conjunto, derivan hacia el final de la película, que no decepciona, aunque es algo previsible.

La puesta en escena es decididamente rotunda y deliciosamente acabada; Masterson, responsable del guión de Antes que el Diablo... hace un trabajo de buena coordinación y consigue un filme oscuro, casi deprimente, pero muy intenso y triste. Los resultados son tan evidentes que dan ganas de llevártelo a casa (más que otra cosa, el tal Masterson hizo su debut con esta película). El trabajo de cámara es, de hecho, bastante bueno; pasando del intimismo a los ámbitos públicos sin transiciones dignas de mención, el punto de vista se mueve rápida y decididamente, con suavidad y sin subjetividad, a pesar de que adopta una perspectiva en primera persona con mucha frecuencia. Lo refleja todo. De forma objetiva. Si Andy grita, la cámara va a Andy. Si Gina se asusta, la cámara quiere a Gina. Si Charley grita por teléfono, Charley recibe toda la atención del mundo. Un trabajo, en definitiva, simple y puro de atención focalizada.

Por otro lado, hay algunas composiciones en las escenas más especiales de la película que me fascinan. Cuando Hank y Andy hablan en el patio trasero de su casa, se sientan en un banco sin respaldo, cada uno mirando hacia el lado contrario. El resultado es que ambos aparecen reflejados a la vez, pero no se perciben las emociones que puedan reflejar sus rostros a la vez. En última instancia, no es que reflejen mucho.

A pesar de todo lo dicho hasta ahora, lo que de verdad se lleva el premio del día a la mejor película es (sin lugar a dudas) las actuaciones. Cógelas como quieras, la caracterización de los personajes y su extraordinaria capacidad para sacar emociones a medias, pero lo suficiente presentes como para que sean evidentes para el espectador, e incluso en los momentos en los que se imponen las emociones a la razón, con estallidos de furia, culpabilidad o pura desesperación son el mérito de cada uno de los actores. Y es un mérito increíble, porque disfrutas con la actuación de todos ellos. Particularmente magistrales son los personajes de Philip Hoffman, Ethan Hawke y Albert Finney. Son sencillamente sensacionales, y Lumet ha sabido exprimir a los tres actores al máximo, con resultados proporcionales a su talento. Esto es, tal vez, lo que separa a Antes que el Diablo... del cine de los hermanos Cohen: su emotividad, que depende directamente del casting y del director que está detrás de sus componentes. Los Cohen podrían haber hecho el mismo trhiller criminal con la mitad de sutiles matices y el triple de crudeza, pero entre la puesta en escena de Masterson y las dotes interpretativas de todo el reparto, podemos decir que el resultado no habría resultado ni de lejos tan intimista ni tan delicadamente construido, una obra de arte. Terrible, sin duda, pero una obra de arte. Arte cuando Philip empieza a gritar en el coche, cerrado con su esposa dentro; arte cuanto destroza metódicamente su piso; arte cuando deja implícito que el único culpable y responsable final de TODO es Hank, su hermano menor.

Por último, la banda sonora es magnífica en su simplicidad y brevedad. La melodía principal de la película no está hipertrofiada, tiene el tono adecuado (oscuro, resonante, casi acusatorio, fuerte y con una inensa culpabilidad) y se presenta en los momentos exactos de la trama, dejando el silencio para los instantes más importantes y brutales de los diálogos.



TODO QUEDA EN FAMILIA. [Atención: spoilers en masa de aquí en adelante; no leáis nada más, o toda la historia se va al garete. Es lo mismo que reventar la película por completo. Si no la queréis ver, allá vosotros.] Andy Hanson (interpretado por el brillante Philip Seymour Hoffman) es un ejecutivo en apuros; tiene una esposa preciosa, Gina, (que le pone los cuernos con el hermano menor de la familia Hanson, Hank), un trabajo excelente (en el que lleva una doble contabilidad que la auditoría de la semana que viene va a reventar) y pocos vicios (exceptuando el de pincharse heroína en la casa de su camello de lujo particular). Su vida le da asco, aunque no lo admite. No disfruta ni siquiera de la droga. Se limita a sobrevivir, pero la amenaza de la auditoría fiscal podría estar a punto de acabar con él. Y, en mitad de este mogollón, se percata de la solución a todos sus problemas.

Hank Hanson (Ethan Hawke) es un pringado de infantería y, aunque no es realmente una mala persona, tiene un cierto fondo criminal; tiene una ex-mujer difícil, una hija adolescente que hace preguntas incómodas para un padre en bancarrota y un deber para con ellas que cobra la forma de mensualidades. Está realmente empantanado; lo único que le gusta de su vida es su aventura con la esposa de su hermano, Gina (Marisa Tomei), una belleza escultural, que parece corresponderle con sinceridad, aunque no es demasiado inteligente. Sin embargo, quiere a su hija, y está dispuesto a mantenerla y a pagar las facturas del colegio al que va. Por eso, cuando Andy le cuenta cuál es la solución a todos sus problemas, se cuestiona sólo dos o tres veces la moralidad de sus actos. Pero es menos atrevido que su hermano. Robar en una joyería, vale; sin embargo, robar en la joyería de la familia...

Pero todo se va al infierno cuando el compañero al que Hank contrata recibe un tiro por parte de la dueña de la joyería, que no debería haber estado el sábado en el que se realizaba el atraco. La dueña de la joyería recibe un disparo como represalia, a pesar de que Hank le había ordenado a su socio que no disparara. El hombre encaja un tercer balazo antes de caer a través del cristal de la puerta del establecimiento, ante los ojos desorbitados del propio Hank, que sale huyendo.

Horas más tarde, los hermanos Hanson se percatan de lo peor de todo; en lugar de la vieja empleada que se encarga de la tienda los sábados, quien estaba allí era Ninette Hanson (Rosemary Harris), su madre. Y, tras una larga agonía comatosa, su esposo decide que prefiere "dejarla marchar".

En su rabia furibunda ante la ineficacia de la policía, el cabeza de familia, Charles Hanson (Albert Finney), se decide a encontrar al compinche del asesino de su mujer, que escapó en coche tras verle morir. Va tirando del hilo hasta que descubre el origen de todo el problema... y, para entonces, Gina ha dejado a Andy, Hank tiene que enfrentarse a la viuda desconsolada de su compañero en el "trabajo" en la joyería (y a su hermano) y Andy tiene planeado resolver todos sus problemas (por segunda vez) robando a su camello. Sin embargo, las disensiones entre los hermanos Hanson (Andy, frío, rabioso, con ganas de terminar con todos sus problemas y huir de la auditoría; Hank, asustado, desconcertado, deseando quedarse con su parte del dinero para pagar a su ex-mujer y a la viuda y dejar el asunto zanjado) terminan dejando a Andy y al hermano de la viuda heridos de muerte. Andy terminará en el hospital, malherido... sin saber que su padre, que sigue experimentando intenciones homicidas y a estas alturas ya lo sabe todo, le ha seguido.


VEREDICTO: Cruel. Descarnada. Reflejo leal a la realidad de lo peor que puede sacar el ser humano cuando se convierte en un auténtico criminal y no le importa convertirse también en asesino, haciendo de la lealtad un valor altamente relativo. Un torbellino moralista y retributivo que intenta demostrar que los malos actos nunca salen gratis... especialmente, contra los seres queridos. Un problema clave: ciertas escenas podrían resultar algo lentas y monótonas. Un punto fuerte clave: la actuación, que es perfecta y no se hable más. Resumen: el prototipo de la película dura, sin tapujos, en los que los personajes sufren sólo por sus propios actos, como consecuencia de sus propios actos.

jueves, 5 de febrero de 2009

Mirror's Edge


Cuestión inicial sobre el parkour: ¿deporte, suicidio elegante o expresión cultural?

Cuando oí por primera vez hablar del parkour, pensé que se trataba de una comida turca; hoy, sé que se trata de una de las actividades físicas más complejas, ricas y arriesgadas que pueden desarrollar los deportistas urbanos, si es que existen los deportes "predominantemente urbanos". Y Mirror's Edge existe por y para el parkour. La protagonista del juego (al igual que sus camaradas runners) es una experta del parkour. Haga lo que haga, disfruta del hecho de saltar de una azotea a otra, de correr por las paredes, de tomar impulso para rodar por debajo de obstáculos, de emplear tirolinas como quien emplea ascensores, de tratar a los elementos del mobiliario urbano como trampolines y de ignorar recurrentemente a la gravedad.

Mirror's Edge es un juego basado en el parkour. Los protagonistas runners corren, saltan, casi vuelan, gracias a este curioso pack de habilidades físicas. No importa qué quieran conseguir con ellas, la cuestión es que pueden hacerlo. En el juego, los runners son una especie de mensajeros entre los elementos "extraños" de la sociedad, contactos y correos de los amantes de la ciudad que desapareció con el advenimiento del nuevo orden imperante; y lo consiguen gracias exclusivamente al parkour.

¿Estoy siendo demasiado insistente en el hecho de que este juego trata del parkour? Bueno, una vez he explicado esto, seguid leyendo...

Si el parkour es un deporte arriesgado ya de por sí...
En Mirror's Edge roza el suicidio.


Utopía, Distopía o, simplemente, Aventura.

Faith es una runner, una de las expertas mensajeras que se enfrentan diariamente a la muerte en los tejados de la Ciudad sin nombre en la que vive. Aunque no quiere admitirlo, echa de menos la vieja ciudad, la ciudad que murió cuando los policías, las cámaras de vigilancia y la justicia henchida de autoridad tomaron el control. Sus padres, partidarios de una ciudad menos segura, pero más humana, murieron durante la represión; toda la familia que le queda es su hermana, Kate, una joven y honrada policía. Y acaba de ser acusada de asesinato.

Nuestra protagonista buscará explicaciones y perseguirá a culpables, cazará a los asesinos, e incluso hará temblar los cimientos de la ciudad conforme avanza el juego... pero es triste admitir que la historia no da para más. Si Mirror's Edge tiene un defecto clave, ese es su falta de profundidad en la trama. El guión es pasable (cumple sin pena ni gloria, en realidad), pero tiene sus momentos, y los elementos clásicos de la distopía del "estado policial" perfecto están muy presentes e implantados de manera correcta. (V de Vendetta me saltaba a la mente mientras escuchaba los boletines de City Eye News); sin embargo, el resultado en conjunto de dicho guión es un cuento urbano de "chica vengadora" que, aunque es correcto en su ejecución, es demasiado breve y tiene una temática demasiado gastada. En resumen: es un juego corto, con una historia relativamente poco original. La trama no es absurda o inconsistente... pero no llama la atención, eso es todo.

Y aquí se acabaron los defectos, damas y caballeros. Eso es todo. Ahora, a lo que interesa...

Faith, la runner en la que se encarnará el usuario.


Sigue al color rojo...

El sistema de juego de Mirror's Edge es un milagro. No empleo otro término como "logro" o "éxito" porque se quedan cortos; es un milagro de la técnica y la informática por parte de los muchachos de DICE.

¿Por qué? Bueeeno... básicamente, los autores del juego apostaban por un juego sin HUD (sin todas esas molestas lucecitas e indicadores que aparecen en el campo de visión de los First Person Shooters, o FPS, aunque no tengan nada que hacer allí). El jugador sólo ve lo que Faith ve. Hacer un juego así era un desafío tremendamente innovador (y arriesgado, en todos los sentidos); ¿cómo sabes cuántas balas te quedan, qué camino debes tomar o dónde están tus enemigos?

DICE apuesta por un sistema más intuitivo y basado en el movimiento de la protagonista (es decir, en el manejo de los breves y sencillos combos que debe manejar el jugador para moverse por los escenarios del juego) que el de los shooters, y esto tiene su razón de ser: este es un juego sobre el parkour, creo que lo he mencionado antes, y los autores querían que el jugador se sintiera en la piel del runner, con todas sus virtudes y con cada uno de sus defectos; esto es, que el juego tuviera un altísimo factor de inmersión. Es cierto, es muy posible que tengas que enfrentarte a base de artes marciales a guardias de seguridad y antidisturbios, pero es preferible que huyas. ¿Suena decepcionantemente fácil? Ni hablar...

En respuesta al "¿y ahora qué?" que tiene que afrontar el usuario durante el juego, la interfaz del juego es simple a la vez que elegante: cuando llegues a un punto muerto en el que no sepas cómo continuar, busca el color rojo. Los elementos que te servirán para continuar avanzando hacia tu objetivo están coloreados de un color rojo vivo, vibrante, que destaca sobre los tonos más suaves que aparecen en paredes, logos, moquetas, carteles y paredes de la Ciudad. De eso hablaré más tarde, por cierto.

Busca el color rojo; si ves algo de color rojo, lo que sea, alcánzalo. ¡Es la intuición del runner!

Además, Mirror's Edge es un juego de plataformas tanto o más que un FPS; tienes que correr, es cierto, pero las azoteas te dan unas distancias insuficientes para alejarte de tus enemigos. Y no vas a escaparte de ellos dejándote caer de un edificio de más de treinta plantas, ¿verdad? Para eso están las plataformas, es decir: superficies próximas pero inaccesibles para sus perseguidores que puedes recorrer debidamente para escapar de ellos, aunque sea a base de simples quiebros y saltos de largo alcance. Sin embargo, y cuando no hay amenazas directas presentes en el medio, tienes que seguir avanzando hacia tu objetivo. En esos momentos de tranquilidad, tienes que esforzarte hasta el ridículo en puzzles complicados, que ponen a prueba tu habilidad, tu valor y tu paciencia. Es posible que te quedes bloqueado más de una vez debido a estos desafíos.

El Modo Carrera te permite acceder a mapas especiales, fuera de la historia del juego, en los que tendrás que batir récords de contrarreloj.


"¡No corra! ¡Repito, no corra!"

Aunque la inteligencia artificial de los enemigos del juego deja qué desear, la verdad es que, en más de una ocasión, no podrás ni soñar con dejarlos fuera de juego. Son demasiados o demasiado fuertes; en resumen, imbatibles. No aspires a pasarte el juego matándolos a todos... en fin, sólo hay que mirar a Faith: es pequeña, delgada y fibrosa, no un portento de musculatura como Lara Croft, o una modelo enlatada en una armadura personal, como Samus Aran. Parece milagroso que pueda aguantar un par de tiros; por suerte, lo normal es que las piruetas y acrobacias de los runners confundan a sus perseguidores lo suficiente como para engañar a su puntería.

Aún y así, puedes quitarles las armas a tus enemigos, puedes golpearles con gráciles patadas voladoras o firmes puñetazos, puedes derribarlos con ataques bajos, puedes lanzarlos los unos contra los otros... bien, en definitiva, no careces de defensas. Pero, por desgracia, coger las armas de los enemigos te ralentizará considerablemente y te hará incapaz de realizar los movimientos de parkour más sencillos; así que, si te encuentras una ametralladora por la que te brillan los ojos... olvídala. Es un amor imposible.

Faith no es una tiradora experta; puede manejar las armas que coge de los guardias, pero nada más. Por cierto, llevar armas es más una molestia que otra cosa: pesan demasiado.


Horizontes urbanos.

El aspecto gráfico del juego es su puntazo, el detalle del comportamiento físico de materiales es espléndido y los efectos de movimiento y los movimientos propiamente dichos de Faith son extraordinariamente realistas. ¿Muy brusco? Es lo que hay. Desglosémoslo todo un poco...

La Ciudad es un ambiente incomparable para desarrollar Mirror's Edge: los edificios semifuturistas, pero no de ciencia ficción; la solitaria majestuosidad de la andamiajes, edificios en construcción y grandes rascacielos; incluso el oscuro mundo de las alcantarillas, todo queda reflejado con un acabado pulido y muy agradable a la vista, que recurre a texturas muy detalladas y realistas, colores sorprendentes y llamativos que, de alguna forma, no quedan fuera de lugar (amarillo vivo, verde fosforito y azul cobalto, entre otros, que destacan entre los tonos blancos, grises y negros crudos) y a los elementos de mobiliario adecuados que aparecen en los diferentes mapas por los que nos movemos. Es una pena que casi no haya gente en ellos (exceptuando a los policías, que menudean en todos los mapas), aunque era de esperar; Faith emplea vías de transporte que ningún otro habitante de la Ciudad emplearía jamás.

La estrella indiscutible del juego, Faith, está muy presente en la pantalla; de hecho, sus brazos y piernas son lo único que verá casi constantemente el jugador.

La interacción con los escenarios es ejemplar: si Faith corre hacia una pared, trepa por la pared; si corre hacia un sillón, lo emplea como catapulta para llegar a un piso superior; si encuentra un cable, puede emplearlo como tirolina; si encuentra una barra de acero, puede saltar hacia ella y balancearse para ganar inercia y llegar a la siguiente plataforma; los límites de estos movimientos quedan para la imaginación del jugador, aunque, obviamente, ciertos puzzles sólo pueden resolverse con una serie correcta de movimientos y acrobacias. Y, por cierto; cuando realizas dichos movimientos, los gestos de Faith quedan magistralmente reflejados en la pantalla, y los efectos de motion blur (borrón de movimiento) son tan realistas que tienes que resistirte para no levantarte y recobrar el equilibrio.

La banda sonora del juego es perfecta para el parkour: tal vez tenga un toque de indie, pero es mayoritariamente música electrónica. ¿Merece la pena? Rotundamente, sí. El resto de los sonidos del juego están en la banda de lo adecuado, aún a pesar de ciertos efectos sonoros poco realistas, sobre todo los relacionados con los disparos... pero bueno, no es demasiado terrible. ¡Ah! Casi se me olvida. Por una vez, y exceptuando a una de las protagonistas secundarias, el trabajo de doblaje es impecable. Faith está doblada por la misma voz que la que acompaña a Angelina Jolie, por ejemplo.

La belleza de muchos paisajes urbanos, completamente artificial, puede ser cautivadora: líneas rectas, firmes y puras combinadas con la maraña de tuberías y torres de refrigeración de las azoteas.


El tercer lado del espejo.

No importa qué es lo que digan de él: muy corto, historia mala, simple... pueden tener razón, pero es superior a todos los juegos de su clase que haya jugado en mucho tiempo, gracias a la dirección artística y a los golpes de genialidad que constituyen el sistema de movimientos y la ausencia de HUD. Puede que el choque cultural, la innovación, la indiscutible extrañeza que cause en algunos, no sea evidente a primera vista... pero este es un juego experimental, una melange de acción y plataformas, de utopía y distopía, de personajes que persiguen la justicia desde el margen de la justicia, de contrastes... y son contrastes maravillosos.